Durante uno de nuestros viajes, un compañero profesor de Historia, nos relató el siguiente cuento relativo a cuando nuestros ejércitos luchaban en los llamados Tercios de Flandes para combatir a los enemigos de España:
Al ocupar un pequeño pueblo en sus avances, el oficial ordenó a la población alojar a los soldados.
Un veterano con muchas batallas luchadas y ganadas, fue alojado en casa de una anciana y desconfiada señora.
El soldado al llegar la noche le preguntó si tenía algo de comer. La recelosa señora aseguró que era muy pobre y que no tenía nada que ofrecerle.
El caballero rápidamente agudizó el ingenio y mirando fijamente un hacha colgada en la pared, le dijo a la señora.
¿Cómo asegura no tener nada de comer si tiene un magnifico hacha?. Podemos hacer con agua, el fuego de su chimenea y el hacha, una magnífica "sopa de hacha".
La señora sorprendida se dispuso a ayudarle a preparar tan delicioso manjar. El improvisado "chef" fue preparando el famoso plato, pero de pronto preguntó:
¿Tendría un poco de sal?
Lo que le añadió al caldero. Al rato preguntó:
¿No tendría unas patatitas?
Las cuales aparecieron,
al rato
¿Unos tomatitos?
¿Un poco de carne?
¿Pan?, ¿verduras?, ....
Y a cada nueva solicitud, misteriosamente la señora encontraba lo solicitado.
Luego, una vez cocinado y retirado el hacha, que volvió a su lugar en la pared, disfrutaron de una cena sabrosa y reconstituyente.
Pues esta divertida historia, nos fue de gran utilidad en una etapa del CAMINO. Una poco agradable señora de una aldea llamada Hospital de la provincia de A Coruña, en un paraje muy deshabitado y sin aldeas próximas, decidió negarse a prepararnos algo de comer.
Uno de nuestros compañeros, que llegó un poco más tarde intuyo el problema. Poniéndose lejos de nosotros, pidió una lata gigante de atún y sin pagarla, pidió un plato, tenedor, cuchillo, luego un tomate, una lechuga, pan, huevo duro, mejillones ..... y cuando preparó una apetitosa y jugosa piriñaca, nos invitó a compartirla ante la sorpresa y frustración de la "generosa" anfitriona.
Luego se le pagó. Incluimos propina y le dimos las gracias.





