La magistrada del juzgado número cinco les ha citado para declarar por un supuesto delito relacionado con el ‘mobbing’.
Tres altos cargos del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) en la ciudad están llamados a declarar en los próximos días como presuntos implicados en la comisión de un delito contra la integridad moral de los empleados públicos, es decir, una infracción relacionada con el ‘mobbing’ a una de las trabajadoras del hospital. Según ha podido saber este medio, la finalidad que persiguen quienes ejercen la acusación particular en este caso es lograr la inhabilitación absoluta para el ejercicio de empleo o cargo público de los tres altos cargos, tal y como recoge el artículo 174 del Código Penal. Concretamente, estas personas podrían llegar a enfrentarse a una pena de prisión de hasta seis años si el atentado moral se llega a considerar como grave, aunque la acusación no confía en que lleguen a pisar jamás la cárcel. Por ello se aferran a la posibilidad de conseguir una inhabilitación absoluta de entre ocho y doce años.
Del caso se está encargando la magistrada del juzgado de Primera Instancia e Instrucción número cinco, que abrió las diligencias previas después de que el Ministerio Fiscal encontrara indicios de delito en los hechos denunciados por una gobernanta del hospital. De hecho, en las actuaciones consta un informe médico pericial en el que se recogen una serie de síntomas que terminarían conformando una ‘lesión psicológica’. Ésta sería producto del ‘acoso’ diaria al que habría sido sometida en su puesto de trabajo durante varios años. Una circunstancia que habría llevado a la denunciante a darse de baja por problemas psicológicos y mentales también durante mucho tiempo. Ahora, tras mucho tiempo en la nevera, la mujer que presuntamente ha sido objeto del ‘mobbing’ ha vuelto a trabajar, aunque la situación no sólo no ha cambiado, sino que se probablemente haya empeorado. Las trabas, problemas e impedimentos al normal desarrollo de su trabajo eran constantes antes y ahora siguen siéndolo, y todo por no compartir la filosofía de trabajo de los tres denunciados ni claudicar ante sus exigencias, según han manifestado fuentes cercanas a la denunciante. Ahora sus labores están siendo vigiladas “con lupa”.
Fuentes judiciales han confirmado que algunos de los denunciados tienen otras causas abiertas en los juzgados número tres y cinco por hechos similares. Éstas también se encuentran pendientes de resolución en la actualidad.






