El pasado lunes tenía lugar un minuto de silencio para recordar a las 42 personas muertas en su intento de llegada a nado a Ceuta. Hoy ya son 43. Veremos cómo termina el año. Es demoledor, una auténtica barbaridad, es la lectura diaria de una desgracia.
Para mí los gestos políticos no sirven absolutamente de nada. Si los partidos creen que compartiendo ese minuto logran algo se equivocan. Las acciones son las únicos necesarias y hoy por hoy hacemos bien poco desde el ámbito de la administración para cooperar en la única función posible que nos queda ante una muerte, consolar a sus familias. Y no hay mayor consuelo para una madre que poder despedir, velar y enterrar a su hijo.
Las muertes de inmigrantes en el mar constituyen una tragedia que ya nos ha superado. Disponer de cámaras congeladoras ayudaría a poder avanzar en unas identificaciones que terminen por favorecer el traslado de esos cuerpos a sus lugares de origen.
En el Pleno se aprobó disponer de ellas. Hoy seguimos sin tener noticias. Por eso, gestos como guardar un minuto de silencio solo sirven para una mera foto, pero mientras tanto, los compromisos alcanzados, los hechos reales, no se cumplen.
Podríamos hacer mucho más, como favorecer la toma de muestras de ADN en frontera. En la entrada masiva se llevó a cabo este tipo de procedimiento, incluso agentes marroquíes se colocaban en pleno paso fronterizo para tomar identificaciones en una colaboración que era necesaria tras semejante tropelía.
¿Por qué ahora no se permite que unos familiares crucen para constatar la identidad de un fallecido?, ¿por qué no se agilizan en la propia frontera la toma de muestras?
La presión para lograr este tipo de medidas sería lo único válido, lo que realmente tendría un sentido. Los gestos quedan en eso, en nada.






