El dato lo dio a conocer ayer el presidente de la Ciudad, aunque tampoco es algo que nos pueda sorprender: la movilidad es ahora mayor que en Navidad, es decir, más gente se marcha a la Península que lo que lo hicieron en periodo de fiestas. Hay límites que no se pueden acotar y por muchos controles que haya no se pueden frenar esas salidas que, legalmente, no pueden cortarse. Luego queda el hueco de la irresponsabilidad, que es la que demuestran todos aquellos que, sin necesidad, marchan a la Península por puro placer, exponiéndose a un virus así como a provocar mayores contagios. El mensaje que lanza la institución municipal es claro: se apela a la responsabilidad, algo que todos deberíamos tener más que asumido pero que sigue siendo la asignatura pendiente para muchos, para todos los que no le tienen el mínimo respeto a un virus que sigue haciendo muchísimo daño, que sigue dejando familias destrozadas y provocando dolor. Con la ley en la mano no se pueden imponer restricciones, es evidente. Pero sí se debe tener empatía con todos así como ser solidarios para conseguir que Ceuta esté cada vez mejor y el virus más arrinconado. Animar esa esperanza es lo que hará que la ciudad no solo tenga mejores resultados sino que antes podamos favorecer una reactivación económica tan necesaria en muchos sectores de la ciudad que se ven obligados al cierre o al paro de su actividad.






