No puedo evitar sentir cierta tristeza al escribir estas líneas. Todavía recuerdo cuando vivía en Madrid y volvía en verano a Ourense, mi lugar de origen, todo era verde y hermoso. Han pasado muchos años y los incendios han surgido como una auténtica plaga, en la que desaprensivos sin escrúpulos, no dudan en plantar fuego intencionadamente en varios puntos a la vez, incluso en lugares de difícil acceso, y todo ello sin importarles las pérdidas materiales ni por supuesto las vidas humanas.
El martes 12 de agosto fue para Ourense un día difícil de olvidar. En su entrada a la ciudad, un tren con un sistema de frenado defectuoso que hacía saltar chispas, provocó varios incendios en diferentes barrios a lo largo de un kilómetro y con temperaturas extremas y mantenidas (cuando no estamos en alerta amarilla por calor, estamos en alerta naranja), el fuego se extendió rápidamente dejando la ciudad bajo una nube de humo, con ceniza en calles y aceras, haciendo irrespirable el aire y provocando cortes de luz en diferentes zonas.
Desde la página de SQM ESPAÑA, solemos avisar a los enfermos de Sensibilidad Química Múltiple cuando se producen incendios para que mantengan todo bien cerrado y utilicen sus purificadores de aire para evitar su agravamiento porque sabemos que si el humo es malo para todos, para ellos es aún peor y puede descompensarles fácilmente. Y esta vez me tocó a mí, con todo bien cerrado, con dos purificadores de aire puestos y aún así, tuve una reacción dérmica por el humo y no me encontraba bien. Precisé antihistamínicos y corticoides y durante horas comprobaba mi saturación de oxígeno cada cierto tiempo, porque si hacía un broncoespasmo y bajaba, necesitaría atención hospitalaria, y no paraba de pensar en todos esos enfermos (de SQM o de otras patologías) que se descompensan en estos casos y no tienen la suerte de ser médicos como yo y saber qué hacer en momentos como esos.
Estos incendios en los alrededores de la ciudad no fueron los únicos, hubo muchos más a lo largo y ancho de la provincia por lo que la Xunta de Galicia tuvo que decretar el nivel de alerta 2, siendo necesario desalojar a personas de distintas zonas, incluso de algún centro de atención a dependientes y 4 miembros de los equipos forestales resultaron heridos, dos con quemaduras graves que tuvieron que ser trasladados a la unidad de quemados de A Coruña, 1 que fue encontrado semiinconsciente y otro con una fractura en una pierna, porque mientras los desaprensivos queman sin importarles lo que se llevan por delante, estas personas arriesgan su vida para apagar lo que otros incendian. Y lo hacen con unos sueldos que no pagan suficientemente su esfuerzo ni la peligrosidad de su trabajo, por eso creo que ya es hora de que se destinen más recursos humanos y materiales para la extinción de incendios, que su labor se extienda más allá del verano o de los meses de calor, limpiando los montes el resto del año y que por supuesto, se aumenten las penas a los pirómanos que destruyen el ecosistema esencial para nuestra supervivencia, porque no se puede repetir la situación de este año, con incendios incontrolables de una punta a otra de nuestro país.
Médico afectada de SQM
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