Hay una parte de la crisis que ha pasado prácticamente inadvertida. Mientras los asentamientos se multiplicaban por distintos puntos de Ceuta, también desaparecían o quedaban destrozados los refugios que durante años habían protegido a los gatos de las colonias felinas de la dureza de las calles.
Son animales que no tienen voz para reclamar un techo y que ahora vuelven a quedar expuestos a la intemperie. Casetas construidas por voluntarios, muchas de ellas con materiales reciclados, han terminado siendo utilizadas para levantar chabolas para los asentamientos de inmigrantes improvisados o han sufrido daños durante estas semanas.
Detrás de cada una de esas estructuras hay años de trabajo y una iniciativa que nació precisamente para ofrecer a los gatos callejeros unas condiciones de vida más dignas.
Más de 350 refugios construidos desde 2020
Juanjo Navarro es uno de los responsables del proyecto que puso en marcha en 2020 junto a Enrique Roca y Manuel Bernal, inicialmente de la mano de Endesa. Desde entonces han conseguido construir e instalar más de 350 casetas estancas para las colonias felinas de la ciudad.
“Hemos realizado más de 350 casetas estancas, realizadas con tablero marino, con tapa abatible para su limpieza y terminadas con pintura de fibra de vidrio. En las últimas incorporamos incluso acabado ignífugo”, explica Navarro lleno de desánimo, como la mayoría de los ceutíes, ante la situación que se ha generado en Ceuta y los daños que está ocasionando a todos los niveles.
El propósito era sustituir progresivamente los refugios precarios por construcciones resistentes, higiénicas y adaptadas a las necesidades de los animales, contribuyendo además a mejorar la imagen de las propias colonias.
Un proyecto que comenzó con una fuerte apuesta por el reciclaje. Durante los primeros años, toda madera utilizada procedía de materiales recuperados por Endesa, que se involucró mucho en la iniciativa, Posteriormente, tras los cambios en Endesa, la iniciativa encontró continuidad con Agrevice y Eduardo Sánchez, entonces se reciclaron maderas usadas en las calles procedente de mobiliario y similares.
El primer golpe llegó en mayo de 2021
La situación no es completamente nueva. La crisis migratoria de mayo de 2021 ya provocó la desaparición de numerosas casetas. Pero, según explican los responsables del proyecto, lo ocurrido ahora ha tenido una dimensión mucho mayor.
“No se trata de criminalizar a nadie, pero todo este proyecto se ha venido abajo desde el pasado 30 de julio con la invasión que recibimos”, señala Navarro.
La proliferación de asentamientos improvisados ha supuesto también la pérdida de refugios construidos específicamente para los animales. Algunos materiales han terminado reutilizados para levantar cobijos y otras estructuras han sido dañadas o directamente destruidas, como las casetas que han encontrado despedazadas.
Veintidós colonias necesitan volver a empezar
El balance que manejan los responsables del proyecto afecta a 22 colonias felinas. Entre ellas se encuentran las de la Desaladora, Estación, Cañaveral, Puertas del Campo, Curva del Hacho, Muelle de Poniente, Loma Colmenar, CETI, Brull, Basílica, trasera de Mercadona, Sidi Embarek, Hadú, Zurrón o las 108 Viviendas.
Los daños son de distinta consideración: techos arrancados, casetas rajadas, comederos rotos y estructuras que incluso han acabado arrojadas por barrancos.
Uno de los ejemplos más graves se encuentra en la colonia de la Desaladora. Allí había nueve casetas y, según explica Navarro, todas desaparecieron prácticamente desde el inicio.
“Las nueve casetas las han quemado o se han aprovechado para hacer los asentamientos del Trampolín”, afirma.
Su cuidadora, Keka Raggio, fue testigo de la situación desde el comienzo.
Seis meses para reconstruir lo que costó años
Ahora toca empezar de nuevo. El problema es que los voluntarios disponen de pocos recursos y el equipo encargado de fabricar los refugios se ha reducido a dos personas, Manuel Bernal y el propio Juanjo Navarro, debido a la baja de Enrique Roca.
“El tiempo estimado en recuperar todas estas colonias es de seis meses”, calcula Navarro.
La urgencia de recuperar los refugios antes de las lluvias ha obligado además a modificar el sistema de trabajo. Hasta ahora, gran parte de la madera procedía del reciclaje, pero la magnitud de los daños y la necesidad de actuar rápidamente han llevado al equipo a comprar tableros a una empresa local.
Mientras reconstruyen, la labor de los cuidadores continúa. “Aparte de la realización de las casetas, diariamente alimentamos a siete colonias atravesando toda la ciudad”, explica.
"No tienen voz, pero necesitan que alguien hable por ellos"
Navarro lamenta especialmente que unas estructuras levantadas con tanto esfuerzo puedan ser destruidas sin que se valore lo que representan para los animales.
“No comprendemos cómo pueden destrozar estas casetas tan impunemente sin que nadie haga nada”, sostiene.
Los responsables del proyecto reclaman que estos refugios reciban algún tipo de protección y que los daños que se produzcan puedan ser sancionados. Pero, sobre todo, quieren evitar que la situación derive en una confrontación y centrar la atención en quienes han quedado desprotegidos: los gatos.
“Queremos dar mucho ánimo a todos los cuidadores y cuidadoras de colonias y que no duden de que sus casetas, aunque ‘hayan cruzado el arcoíris’, volverán a nacer”, asegura.
Una cadena de solidaridad para devolverles su refugio
Para conseguirlo han puesto en marcha una campaña de ayuda. Agrevice y Colonia Ángel han solicitado colaboración a través de sus redes sociales y los propios cuidadores de las colonias ya están realizando donativos para poder adquirir los materiales necesarios.
Navarro quiere agradecer especialmente a quienes están colaborando y recuerda que detrás de este proyecto hay una historia de años.
“Quiero agradecer en primer lugar a Endesa, porque de su mano cambiamos el paisaje animal de la ciudad, dotando de cobijos sostenibles a los gatos callejeros y sustituyendo el chabolismo que los acogía”.
También reconoce el papel de Agrevice y Eduardo Sánchez por haber permitido que la iniciativa continuara.
Ahora la prioridad es reconstruir. Antes de que lleguen las lluvias, al menos 22 colonias necesitan volver a contar con los refugios.
Ellos también necesitan ayuda
No pueden pedirla, pero la necesitan. Las colonias felinas han perdido buena parte de los refugios que durante años protegieron a estos animales de la lluvia, el frío y el calor. Cada caseta reconstruida será un pequeño lugar seguro para un gato que no tiene otro hogar.
Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de Bizum:
Juanjo Navarro: 690 98 07 37.
Agrevice: 690 086 685.
Natalia de Agrevice: 626 79 96 29.
Concepto: "Reconstrucción de Colonias".
Cada aportación, por pequeña que sea, puede convertirse en un techo, un refugio y un lugar seguro para un animal que no tiene voz para reclamarlo.






