"He estado esperando un taxi adaptado dos horas y al final me he tenido que volver a casa". Esta ha sido la amarga experiencia que ha vivido Lola Lara que, como todo vecino de Ceuta, quería disfrutar de una tarde de domingo en la Feria en compañía de su hijo de 45 años que depende de una silla de ruedas para poder movilizarse.
Una historia que no es nada nueva para ella, tomando en cuenta que el mes pasado “me ocurrió igual, hora y media, pero esa vez tuve que esperar porque estaba en la calle y quería volver a casa”.
Para la comodidad de ambos, “normalmente para no tener que andar cogiendo la silla del coche y montarla, me he acostumbrado, en momentos puntuales, a pedir un taxi adaptado”. Lola ha señalado que normalmente no tiene problemas, pero cuando hay algún evento en la ciudad, entonces la historia es otra.
“Hay cuatro o cinco taxis adaptados, que además los ponen en la misma lista que otros, o sea que cualquier persona que no los necesite, puede cogerlos, pero los que los sí los necesitamos entramos en ese mismo grupo, estando obligados a que sea ese vehículo específicamente”, han explicado la mujer.
Ha recalcado que este episodio reciente no ha sido el único, rememorando que el mes pasado, asistió a un evento en las Murallas Reales. “Al ir para allá bien, pero a la hora de salir, como a las nueve de la noche, fue hora y media esperando”.
En esa oportunidad el conductor del taxi la llamaba de vez en cuando. Fue hora y media esperando, “pero ya estaba en el centro y no tenía más remedio”, ha dicho.
El domingo, lo que debía ser una agradable jornada de feria, que incluía una cena con un grupo de amigos en el Real, terminó en decepción porque “a las nueve de la noche pedí un taxi y a las once ya me metí para adentro, me quedé en mi casa, y esta vez ni se han preocupado por saber si he tenido acceso al taxi, nada”.
La molestia es evidente y justificada, argumentando que “no nos podemos quedar sin ese servicio los que tenemos con nosotros a una persona con movilidad reducida, eso es inaguantable”.
Lola no sabe si la solución está aumentar la flota, de eso espera que se ocupen los que tienen la responsabilidad de hacerlo, lo que sí sabe es que se trata de un servicio del que no se puede prescindir.
“Ayer (domingo) me sentó muy mal porque encima nadie se ocupó de nosotros, por la puerta de la casa no apareció nadie, nadie se disculpó”, ha lamentado la mujer.
Lola comenta que aunque sean cuatro o cinco taxis adaptados, “en Ceuta no hay espacio suficiente como para que se tenga que esperar hora y media o dos horas para coger un taxi, por mucha gente que haya, porque en algún momento antes de esa hora y media o dos horas me tocará a mí, no hay tanto espacio como para que los recorridos sean tan largos”.
Para esta madre se trata de otra injusticia “que se comente con la misma gente, con las personas dependientes, con las personas con discapacidad”.
Este martes, Lola quiere ir a dar una vuelta por el fin de la Feria, “pero no tengo ni idea de dónde han puesto los aparcamientos para los minusválidos, desde que los quitaron del helipuerto hay que recorrer unos 800 metros con la silla”.
El mensaje final de esta madre es simple pero contundente: “Dejar de ir a la Feria porque no hay un taxi adaptado que venga a casa, como si Ceuta fuera Madrid, no lo veo correcto, es injusto y hasta denunciable, porque todos somos ciudadanos de primera”.
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