Poco antes de finalizar el año 2012, Ceuta despertó con la triste noticia de que dos personas muy queridas nos habían dejado. Días antes, también se nos fue Jesús, deportista montañero que perdió su vida en Marruecos, escalando muy cerca del cielo. Él no podía imaginar que sería su próxima morada... Juntos los tres en el tanatorio. Sus seres queridos se vieron arropados por toda Ceuta. Me había prometido a mí misma que algún día, cuando me encontrara preparada, les dedicaría unas humildes letras.
Roberto, te recuerdo como un niño grande cuyos juguetes preferidos eran los coches. Siempre tenías una palabra simpática para los que nos cruzábamos contigo, y si no te veíamos, te hacías notar tocando el claxon original de tu automóvil. Has dejado un vacío difícil de rellenar, quienes más lo notan son tus seres queridos. Patri, tu hija, dice que es como si le hubieran quitado medio cuerpo. Elena, es difícil asimilar una pérdida repentina tan inesperada. Te comprendo, pues tengo experiencia en ello.
Loli, dicen que detrás de todo gran hombre hay una más grande mujer. No tuve la suerte de tratarte personalmente, pero preguntando sobre ti, todo el mundo coincide: una gran esposa, una madre inmejorable, el alma de tu casa, una muy buena amiga y también una ceutí o caballa enamorada de su Ceuta a la que defendía con ardor. Fernando y tú formabais un matrimonio muy querido por todos.
Jesús, escalando montañas, tu pasión, perdiste tu vida, o quizás, como sabemos los cristianos, la ganaste porque has coronado la montaña más alta, el Cielo. Hoy, precisamente, he hablado con Toñi, tu mujer, y me dice que ella y tu hijo Guillermo están consiguiendo recuperarse poco a poco; en ello sé que Dios está por medio para ayudarlos.
Hay veces en que los que perdemos seres queridos nos enfadamos con Dios, pero me consta que Dios no nos quiere hacer daño cuando se lleva a estas personas. ¡Quién sabe de qué los libra en la Tierra! Estoy segura de que en Ceuta nadie os olvidará y sé que, desde la Patria Celestial, vosotros estáis intercediendo por los que batallamos aquí, en la Tierra.
Siempre estaréis en la historia y en el recuerdo de Ceuta.
Con cariño y respeto os recuerdo en mis oraciones. Humildemente, Silvia Ríos Vega.





