Ceuta vivió esta tarde un emotivo adiós a Francisco Javier Blanco Vilches en el tanatorio, donde familiares, amigos y compañeros de trabajo se reunieron para rendirle un último homenaje. El silencio, roto solo por los gestos de cariño, reflejaba el profundo respeto hacia una persona muy querida en la ciudad.
Uno de los momentos más significativos fue la despedida organizada por sus compañeros del sector de la limpieza, quienes quisieron acompañarlo de una manera muy especial. La solidaridad y el sentimiento de unión estuvieron presentes desde el primer instante, dejando patente el aprecio que se ganó a lo largo de los años.
La comitiva fúnebre partió escoltada por coches y camiones de Servilimpce, un gesto cargado de simbolismo que emocionó a todos los presentes. El recorrido hasta el cementerio de Santa Catalina se convirtió en un acto de reconocimiento público a su trayectoria laboral y humana, arrancando lágrimas entre quienes se encontraban en el camino.
Un homenaje desde el compañerismo
Quienes trabajaron con Vilches destacan que este homenaje nace del compañerismo sincero que siempre supo cultivar. Fue un trabajador ejemplar, respetuoso y cercano, cualidades que hoy se transformaron en un adiós colectivo lleno de dignidad y gratitud.
Durante el trayecto, muchos recordaban su carácter humilde, su disposición permanente para ayudar y su forma honesta de entender el trabajo. No era solo un compañero más, sino alguien que contribuía a crear un ambiente humano y solidario en cada jornada.
El acto concluyó en el cementerio entre muestras de cariño y emoción, con la certeza compartida de que su recuerdo permanecerá vivo en la memoria de Ceuta. Francisco Javier Blanco Vilches se marcha dejando una huella imborrable, no solo por su labor, sino por la calidad humana que demostró hasta el final.
La presencia de los camiones de Servilimpce no solo simbolizó su vida laboral, sino también el respeto institucional y humano que despertó entre quienes compartieron años de trabajo con él. Un gesto sencillo, pero cargado de significado, que convirtió la despedida en una imagen difícil de olvidar.





