La Generalidad de Cataluña amenaza al Gobierno de Rajoy con un referendum sobre su independencia, si no se acepta para ellos una hacienda propia. Así se las ponían a Fernando VII. Rajoy tiene una oportunidad única, histórica, para terminar de una vez con el problema y con la fuerza de una minoría independentista que tiene dominada al resto de la sociedad catalana mayoritaria. Para ello, sólo se requiere fuerza y sentido común.
Que tome nota de lo que recientemente ha hecho el primer ministro británico, David Cameron, ante la petición del premier escocés, Alex Salmond, de efectuar un referendum en Escocia para que sea ese pueblo quien tome la determinación de independendizarse, o no, del Reino Unido. Sin pensarlo dos veces, y sorprendiendo al escocés, Cameron aceptó el reto y autorizó a que se celebre el referendum cuanto antes, incluso, en menos tiempo del que pedía el escocés, desconcertando así al independentista que se está pensando seriamente el paso que va a dar. No existe otra forma de poner remedio a esta enfermedad crónica minoritaria, que controla y daña el interés de todos. Rajoy tiene ahora la posibilidad de darle la vuelta a este asunto, tomando la iniciativa y cogiendo la delantera a esos pobres descerebrados. El pueblo catalán, como el vasco, no quiere la independencia, y ya es hora de que se entere esa minoría dañina y enferma. Es una pena, pero Rajoy, ni ningún político, hará nada, teniendo la colaboración del digno pueblo catalán y vasco ¡Qué buen vasallo, si hubiere buen señor”!.





