Sr. Benaisa: Líbreme Dios de rapsodas, y estudiosos del Sagrado Corán, que en vez de quererse civilizar, pretende que volvamos a la época de las cavernas y no querer evolucionar. Ya basta de considerar a la mujer musulmana como un objeto, sin dignidad ninguna y más simple que un amuleto. No todas son partidarias de estar con la pata quebrada, cuidando la olla, y ahora para colmo, oliendo a cebolla. Supongo que usted se asea y sale perfumado, y no por ello, las mujeres le hayan acosado.
¿Por qué se empeñan en ver al género femenino, como seres provocadores y tentadores y contrarios a su sino? Se aprovecha del analfabetismo, y sus palabras pueden hacen caer en el abismo, a gente decente por manipular sus mentes.
¿Sabía usted que Lala Jadiya, la primera mujer del profeta, alabado sea su nombre, era comerciante? ¡Pues, para negociar, supongo que miraría a la cara a los hombres! Ella fue la primera musulmana, y seguro que entendía mejor que usted, la palabra de Dios revelada.
Qué daño hacen a los musulmanes, palabras como las que usted ha proclamado pues son más bien dignas de talibanes, y no de un mundo civilizado.
Por eso yo digo, que no es un antagonismo, ser musulmana, sentirse guapa, oler bien y ser sobre todo y por encima de todas estas cosas; MUJER.
Ni todas las cristianas han de tomar los hábitos para tender a Dios la mano, ni todas las musulmanas han de llevar tacón plano. Ni tampoco por quererte perfumar, sientas deseos de fornicar.
Una pregunta ronda mi cabeza; ya que sigue usted la literalidad del Corán, ¿proclamaría con igual entereza, su repulsa a la usura?¿Estaría usted en la tesitura de manifestar, que es pecado dejar los dineros en los bancos crecer, pues los intereses que generan, son contrarios, a lo estipulado, en el Libro Sagrado?
Sería indecente descubrir, que es usted titular de una cuenta corriente que fuera bloqueada de inicio y por ende, le generaran beneficios. Pero este tema no toca, pues lo que sale de su boca es hacer del machismo apología y por tanto, hipocresía.
Líbreme Dios de los que se dan golpes de pecho y lecciones de moralidad dan importancia a la fachada, e ignoran una obviedad: se puede ser musulmana y estar a favor de feminidad.





