La Semana Santa es una de las celebraciones anuales más importantes de la cultura cristiana. ¿Qué se celebra?. Como es conocido las distintas etapas de la Pasión de Jesucristo: desde su entrada en Jerusalén, hasta su Vía Crucis, muerte y resurrección. La Semana Santa es uno de los momentos anuales de mayor intensidad litúrgica y ritual del cristianismo. Pero, ¿en qué momento se comienza a celebrar la Semana Santa?. La Semana Santa nace en el segundo siglo de la era cristiana con la conmemoración del triduo sagrado de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, pero solo 300 años después se destinó un día especial para recordar el memorable acontecimiento de la Última Cena de Jesús con sus Discípulos.
Uno de los elementos más característicos de la festividad de Semana Santa son las procesiones. Todos sabemos en qué consisten, pero ¿Cuál en su verdadero origen?
De forma breve, indicaremos lo siguiente: Según Fermín Labarga, agregado del Instituto de Estudios Riojanos, el origen de los desfiles se sitúa en el teatro religioso. En la Edad Media se realizaban en las Iglesias y en los pórticos los autos de la Pasión, que eran escenificaciones que formaban parte de los oficios litúrgicos.
Estas obras se fueron transformando paulatinamente y sustituyendo a los actores por imágenes, de manera que esas escenas de la Pasión se convirtieron en figuras de madera y tela. Además, las procesiones tienen su origen en el deseo de la población cristiana de imitar la pasión de Cristo. “El Vía Crucis no es otra cosa que una imitación de lo que los peregrinos hacían en la Vía Santa o Vía Dolorosa de Jerusalén, que era acompañar a Cristo con la Cruz”.
Añado, que el Vía Crucis consta de 14 estaciones, cada una de las cuales se fina en un paso o episodio de la Pasión del Señor. A veces se añade una decimoquinta, dedicada a la Resurrección de Cristo.
El inicio de estos desfiles data del siglo XVI, pero el asentimiento de las procesiones se dio en un siglo más tarde, coincidiendo con la Contrarreforma.
Por aquel entonces, la Iglesia comenzó a verse amenazada por la reforma de Martín Lutero y pidió a los creyentes manifestar su fe. Las Cofradías y Hermandades, que surgieron en el siglo XV también promocionaron la celebración de estas procesiones.
En el siglo XVIII, el Rey Carlos III prohibió la figura de los “disciplinantes”, penitentes que se flagelaban durante estas celebraciones, quedando reducidas a procesiones en las que los cofrades alumbraban con los cirios a las imágenes portadas por otros miembros de las cofradías y acompañadas por los cantos del clero.
Finalmente, fue en el siglo XX cuando se adoptó el cambio que conocemos en la actualidad. En las procesiones comenzaron a introducirse elementos como las bandas de música.
Si hay algo que caracteriza la celebración más tradicional de la Semana Santa, esas son sin duda las procesiones en las calles españolas.
Realizada esta introducción, es mi intención, el dedicar esta colaboración al mundo de los “costaleros”, por su interés y en algunos casos nos sucede que desconocemos parte de la labor que realizan. Ceuta siempre se ha mirado en Sevilla, y observaremos que lo aplicado por las hermandades y cofradías sevillanas, son paralelas a la Semana Santa ceutí en la mayoría de los casos.
Me llamó la atención hace cierto tiempo, la dedicatoria que hace Carmelo Franco del Valle en su libro “Martillo y Trabajadera” (1.987) al mundo de los costaleros y capataces en el pasado siglo XX que expresa:
“A las mujeres sevillanas, esposas de los protagonistas de “Martillo y Trabajaderas” de esta historia, que pagaron con su soledad el tributo de la dedicación de estos hombres.
Y en especial, a mi madre, que además, y a pesar de todo, me inculcó el amor de la Semana Santa.
Y a Ana María, mi mujer, que sufrió idéntica suerte en los mejores años de noviazgo, y en las numerosas vigilias de preparación de este libro”.
Importancia de los costaleros en los desfiles procesionales
¿Conoces del costal y los Costaleros?
Costalero es la persona que carga los pasos procesionales desde el interior utilizando para ello un “costal” o prenda de vestir que facilita la carga; la misma se realiza aplicando la cerviz (en concreto la séptima vértebra cervical) contra una trabajadera: nombre que recibe cada uno de los palos transversales de madera que pueblan el interior del “paso”.
Ya que hablamos de “Paso” quiero indicar que: “Un “paso” de Semana Santa es el conjunto formado por las andas y las imágenes que se sustentan sobre éstas. Pueden ser de Cristo, de Virgen, o de misterio si escenifica algún pasaje de la pasión. Si el Señor va con la Cruz a cuestas en el hombro se le llama “Nazareno”.
Dependiendo de la parte de España en la que residas o a la que visites, el concepto de “paso” puede variar, sobre todo en cuanto a su forma de procesionar. En muchos lugares de Andalucía y Ceuta se denominan “Paso”. Sin embargo por ejemplo en Málaga y su provincia reciben el nombre de “Trono”.

Son los pies de las imágenes y conjunto escultóricos que procesionan en Semana Santa. Los costaleros cargan sobre sus hombros el peso de los “pasos” de las imágenes titulares de cada una de las Cofradías.
Durante la Cuaresma en Andalucía y Ceuta las calles se convierten en el escenario en el que estas cofradías de la Semana Santa se preparan para afrontar con totales garantías esta importante cita.
El “costal” es una pieza de arpillera o tejido de estopa que, junto con la “morcilla”, forma la “ropa” o prenda más importante de la vestimenta del costalero. La morcilla (así llamada por tener una forma parecida a la del embutido) es una almohadilla en torno a la cual se lía la ropa; siendo el elemento sobre el que descansa directamente la trabajadera o palo de la parihuela (parihuela es la estructura fundamental, una robusta plataforma de madera a veces hierro que sirve de base oculta al público, sobre la cual se asientan las imágenes y ornamentos, y que se alza y se lleva a hombros mediante las trabajaderas por los costaleros) en la que va el costalero en cuestión. El costal fue utilizado anteriormente por los cargadores del puerto, muchos de los cuales también se dedicaban a cargar los pasos.
El que carga con los “pasos” es algo más que un hombre de carga, algo más interesante y curioso, porque los costaleros suelen ser de todos: albañiles, cargadores de muelle, herreros…. Cada cual tiene su oficio conocido, el que se les ve.
Debajo de él, tienen el otro oficio de costalero de la Semana Santa, que no es, que no puede ser, ni mucho menos, un oficio improvisado.
El oficio de costalero se puede decir que pasa de padres a hijos; hay que sentir por él vocación; hay que reunir una serie de aptitudes y otra de conocimientos, difícilmente aprovechados si no han sido aprendidos a lo largo del tiempo, y de una historia de afición y emociones
Como, además, el trabajo material de los costaleros es bien duro y pesado, sería injusto exigirles que lo realizan desinteresadamente, así, que tenían sus jornales y su organización. Hoy en día, los costaleros que portan los “pasos”, suelen ser Hermanos de la Cofradía, y lo hacen por afición, pero sobre todo por devoción, porque si no, no tendría sentido lo primero.
Sin embargo, ya en 1.874, en el Gran Poder quisieron tomar medidas por el mal comportamiento de la cuadrilla. En las actas se recoge que quedó acordado que por el señor mayordomo se acordó nombrar una comisión para llevar los pasos sin necesidad de costaleros. Esa comisión presentó a la junta de gobierno “una maqueta” que, mediante un conjunto de artefactos, lograba teóricamente imitar el andar del costalero.
Al año siguiente, el paso autopropulsado se hizo realidad. En la madrugada de 1.875, el Señor de Sevilla salió sobre ruedas. Sin embargo fue tan criticado el invento por parte del público, que incluso se lo tomó a guasa cuando pasaba el Nazareno de Juan de Mesa, insultando a sus responsables, lo que supuso un rotundo fracaso y recuperándose la parihuela.
Pero, en 1.929 el cabildo de oficiales `planteó sustituir de nuevo a las cuadrillas por un nuevo “paso” a neumáticos, impulsado por un corto número de personas. Se encargó un nuevo estudio al ingeniero Laverán.

Se ideó un sistema dotado de “cuatro ruedas neumáticas, un volante y sistema de frenos”. Em enero de 1.930, tuvo lugar el ensayo hasta la Catedral. Gustó tan poco a los curiosos que se acercaron a ver el ensayo, que de nuevo llegó a haber “insultos”, interviniendo la autoridad civil. Tras la prueba, el hermano mayor decidió seguir con costaleros y cerrar para siempre el asunto.
Hay que indicar que en la actualidad, todos los pasos de la Semana Santa hispalense son llevados por hermanos costaleros, a excepción del misterio de Santa Marta llevados por los del Gran Poder.
Otro miembro importante del mundo de los costaleros es el CAPATAZ que como los costaleros, un albañil, un cargador de muelle…Con él, se entienden los mayordomos de las Cofradías para ajuste de costaleros. Al capataz se le da la cantidad que pide, y él recluta los costaleros y les paga. El jornal medio de un costalero era de diez a doce pesetas, en los años treinta.
Pero esta intervención “financiera” no tenía importancia, los dos grandes méritos del capataz era: “llevar” el paso y saber “llevar” la gente a sus órdenes.
Un capataz de costaleros era a ratos caudillo, a ratos patrono, pero, en ocasiones ruega, suplica, como un padre a sus hijos. En suma: él tiene a sus órdenes una nutrida tropa de hombres rudos y fuertes, a los que ha de saber manejar.
Un mismo capataz “sacaba” varias procesiones en el mismo día, y él escogía, para guiar personalmente el paso de su predilección en la cofradía más a su gusto; y en los demás pasos, dejaba “ayudantes”, especie de capataces secundarios de su confianza. Pero no descansaba, tan pronto echaba a correr para la otra cofradía, o para el otro paso a dar instrucciones, y a enterarse de cómo iba la cosa, o como aprovechar una parada para cambiar impresiones con el capiller.
Costaleros en sus trabajaderas en los ensayos
El paso enhebrándose por la ojiva del templo, milagro de acierto y habilidad realizado por los “costaleros”. Y aún, todo esto no es nada si se compara con la atención que hace falta para que esa pesada mole de luces, de flores y de oro que es el “paso”, camine a ciegas por los sitios más difíciles, sin una rozadura en el callejón estrecho, sin un enganchón de la corona de la imagen en el hierro saliente de un balcón o de una farola, sin una “levantada” demasiada brusca, o una “agachada” acompañada de choques peligrosas.
El gran “paso”, ciego imponente avanza a tientas, con los ojos del capataz por medio de su voz….
-¡A tierra costero derecho!
-¡Esa izquierda atrás!
El paso avanza a tientas, pero seguro; y es una montaña inteligente, que se agacha, que se ladea, que se “enhebra” por la ojiva de un portón de iglesia sin llevarse en la manga sagrada o en el cristal de un candelabro, ni una pizca de yeso.
En ocasiones la multitud calla, parece que se angustia, y es que admira y quiere facilitar la labor del capataz, dejándole libre el silencio para que él eche sus voces de mando, más a gusto.
Porque los “costaleros” toman parte de la “Semana Santa” arriba, con igual pasión que los nazarenos. Ellos, entre sí, participan de la Semana Santa, desde abajo, a su modo, donde el sudor se come a los hombres. Estamos debajo de todos; llevamos muchas horas con las espaldas en las “trabajaderas” (los travesaños en que apoyamos el cuello para llevar el paso), y en este ratito de parada nos permitimos un momento de enfado.
La voz del capataz ha sonado fuera, cerca de la mirilla:
-¿Estáis puestos?...¡ponerse!
Ha sonado el martillo que nos anuncia la necesidad de incorporarnos y preparar los fuertes hombros.
¡ponerse….!
Pero el capataz ha adivinado que andamos reacios, que estamos disgustados. Como buen capataz, su voz al volver a mandarnos se ha vuelto lacrimosa y paternal:
El Aguaó (o aguador y lleva un búcaro)
-Hijos míos, escuchá a vuestro capataz, ¿sabéis lo que vais ganando?...Po….una peseta más y dos cuartiyo negro….
Y no nos olvidamos del “Aguaó o Aguador” que lleva un búcaro (recipiente de barro) con agua y un jarrillo para ofrecerles bebida durante la procesión, una labor crucial para refrescar a los hombres que cargan los “pasos”, especialmente en las largas estaciones de penitencias de la Semana Santa. Actualmente se llevan botellas de agua.
Vocabulario del costalero
Costalero: Persona por lo general hoy día, hermano de la Hermandad, qué junto con otros, soporta, lleva y pasea con muchísimo amor y arte las imágenes de sus titulares sobre el paso, y éste a su vez, soportando el peso sobre su cerviz, espalda y riñones, debajo en su lugar de las trabajaderas. Antiguamente, los costaleros, eran personas fuertes, que hemos indicado anteriormente cargadores del muelle o similares. En Sevilla, La Hermandad de Los Estudiantes, sacó por vez primera cuadrilla de costaleros hermanos en 1.973, bajo las órdenes del capataz Salvador Dorado.
Ropa de costalero
Costal: Tira de arpillera de 1`25 m. de largo por 0`75 m. de ancho aproximadamente, y forrada que se lía alrededor de la MORCILLA, ajustándola a la cabeza y frente para soportar el peso y presión en las trabajaderas. Hay que cuidar que no quede arruga alguna, que podría lesionar al costalero.
Morcilla: La “morcilla” para los costaleros es un “accesorio” fundamental de la Semana Santa de Sevilla y Ceuta también, no alimenticio, que se coloca dentro del costal para amortiguar el peso de los palos, proteger la cervical y hombros, y distribuir la carga de forma más cómoda y segura, siendo un elemento esencial de protección.
Morcolla: Rodete de tela forrada y fuertemente enrollada y relleno de borra o algodón, Sirve para “hacer la cuna” en la cerviz de los costaleros, y dejar caer sobre ella el peso de las trabajaderas.
Ajuste de la faja lumbar
Faja lumbar: Faja de hilo, lana o algodón. Generalmente negra, que se ajusta a la cintura y riñones del costalero para soportar y protegerse del peso de las andas. Tanto el hacer el costal, como el reliar la faja, suele realizarse entre dos compañeros para darle mayor eficacia y ajustes.
Las fajas se toman por un extremo pegada al vientre, y con el otro estirado por el compañero, el costalero, gira fuertemente sobre sí mismo, hasta ajustarla en toda su dimensión.
Alpargata: Suelen ser blancas o negras, según La Hermandad.
Hacerse la ropa: Es precisamente la labor de los costaleros, pareja a pareja, en plegar el costal en tres partes sobre la morcilla, mientras el compañero después, sujetándole las puntas se lo ajusta enrollado en la cabeza, dando fuertes tirones para que no queden arrugas que puedan lastimarle. Los costaleros “se hacen la ropa”, después de que el capataz de la orden para ello, y tras haberlos igualado.

El costalero y sus clases
Igualá: Acto que el capataz lleva a cabo, según la altura de los costaleros, o su clasificación dentro de las trabajaderas. Para ello, se tiene un cuadrante o lista, con la configuración del Paso, y los nombres de los costaleros. Generalmente, los más altos van en los Pasos de Cristo, y los más bajos en los de la Virgen. A veces suele usarse un “IGUALADOR” o regleta de más de un metro, que se lleva desde el suelo a la vértebra del costalero, para calibrar más exactamente su altura.
Los tipos de “costaleros”: en función de su posición dentro del “paso”, los costaleros pueden ser: pateros, costeros, fijadores, y corrientes.
Los extremos de la primera y última trabajadera son los “pateros”, inician las llamadas y atienden las órdenes del capataz; los ”fijadores” ayudan a los pateros y refuerzan sus movimientos y los “costeros” que se sitúan en los extremos laterales de las trabajaderas, encargados de equilibrar la estructura y ejecutar giros y maniobras; los costaleros “corrientes” son los encargados de cargar el paso en las filas centrales o interiores de las trabajaderas. Su misión principal es cargar el peso del “paso” sobre la cerviz junto al resto de la cuadrilla.
Cuadrilla: Conjunto de costaleros que llevan un paso, junto con capataz, ayudantes, y contraguías. El número de costaleros bajo de las trabajaderas, dependen del tamaño, peso y proporciones del Paso. Por ejemplo, desde los 20 que llevan a la Virgen de los Reyes, hasta 35 o 40, de los grandes Pasos de Misterio.
Cuadrilla de refresco: Componentes del cuerpo de costaleros, que entran y salen en las trabajaderas, en lugares puntuales, para refresco y descanso de los demás.
Capataz: Responsable directo de sacar y llevar un Paso en Procesión. Jefe de su cuadrilla, y que manda y ordena con su voz, su vista, su tacto y mucho cariño y arte. Suele ir en la delantera del Paso, al mando del llamador o martillo, para ejecutar sus órdenes. Algunos usan un lenguaje entrañable con sus hombres, que suelen ser verdaderas lecciones de fe y de amor.
Ayudantes: Personas que van junto al capataz ayudando a éste en su labor de mirar, medir mentalmente y avisa de cualquier obstáculo.
Contraguías: Asistentes del Capataz que corrige las posturas del paso por su trasera, o difunden las órdenes del capataz por ese lugar. Van como es lógico, pegados y junto a los respiraderos traseros.
Chicotá: El trayecto que recorre un “paso” desde que los costaleros la levanta (levantá) cuando el capataz (quien dirige desde el exterior el paso por las calles de la ciudad) da la orden haciendo sonar el llamador (el martillo ubicado en la parte frontal del paso), hasta que detiene la marcha (arriá).
Andares, pasos, estilo y vocabulario de los costaleros
Mecer, mecida o mecía: Es una suerte, de frente y a compás de la música. La mecida nunca debe de ser zarandeo ni descomposición del ritmo, ni del Paso, sino una cadencia en el pentagrama sinfónico que componen los costaleros con la calle, para que todo el Paso o Palio que llevan encima, sea un instrumento de la música, y mueva a emociones. Un Palio bien “mecío” es aquel que no zarandea los varales, flores ni candelería, sino que solo hacen moverse levemente las bambalinas acompasada por la música.
Levantá: Se llama así al instante de levantar un Paso, sin descomponer la figura. Las “levantás” suelen ser de varios tipos:
Levantá del "paso" procesional
Levantá al tirón: Es aquella que después de que los costaleros hayan descansados brevemente se acoplan cada uno en su sitio, ajustan la cerviz con el costal, mediante breves movimientos de cabeza, en espera del definitivo toque del capataz. Es una levantá uniforme con los cuatro zancos a la vez y de forma rectilinia de abajo a arriba. La levantá al tirón, suele ir acompañada de una voz animosa como….¡ al Cielo!!
Levantá al martillo: Es propia de Pasos y Hermandades de Silencio, donde el capataz prácticamente no habla a sus costaleros. El levantar los pasos, se hace solo al toque del llamador, generalmente al tercer golpe.
Levantá a pulso: Es una levantá de enorme trabajo, el capataz primero lo advierte a los costaleros, y éstos juntas los pies y mete los riñones y al tercer golpe del llamador, comienza a levantar el paso centímetro a centímetros. Se da también el caso de parar el paso a pulso.
Primera levantá: Es la primera que se hace en el interior del Templo, para iniciar la salida a la calle. Suele ser costumbre el hacerla en honor, atención a memoria de alguna persona.
Cuerpo a tierra: Orden muy difícil. Se da para salvar la altura de un dintel, cable o rama de un árbol etc…. Todos los costaleros según se le vallan dando la orden, se echan en cuclillas o de rodillas, para ir a sí salvando la dificultad.
De costero a costero: Es el andar lento, acompasado y pausado, meciéndose poco a poco y de manera uniforme todo el Paso. Suele ser andar majestuoso de los grandes Pasos de Misterio.
Paso racheado: Fue creado por Manuel Bejarano para llevar el paso del Señor del Gran Poder, de forma que parece que va andando por la calle. Es paso arrastrando las alpargatas. Paso muy abierto, rítmico, sobrio y acompasado. Los pies reptar más que andar.
Suelen haber más sistemas de levantamientos de los “Pasos”, pero el espacio de escritura se dispara, y ya habrá ocasión para comentar.






