Tras llegar a Ceuta dejaban atrás unas horas de mucha tensión y penalidades. Contaron cómo habían conseguido su meta después de pasar toda la noche cruzando el bosque, y encaminando sus pasos, campo a través, hacia el espigón. Partieron con más compatriotas en torno a las diez de la noche, descendiendo hasta la playa sin que les vieran los mehanis. Y así, a la carrera, como en los viejos tiempos, llegaron hasta Ceuta a primera hora de la mañana. Uno de ellos tuvo que ser trasladado al Hospital Universitario al presentar síntomas de hipotermia, quedando allí ingresado. El resto era atendido por los voluntarios de Cruz Roja, pasando después al CETI. Uno ha tenido que quedarse ingresado en el área de Enfermería al presentar las heridas más graves en el pecho, producto de los cortes producidos en la arriesgada travesía.
Ahora todos ellos descansan después de que la Policía Nacional filiara sus identidades y realizara las oportunas fichas internas. La Benemérita ha destacado la colaboración marroquí a la hora de controlar la entrada del resto de inmigrantes, encuadrando esta salida en los intentos a la desesperada que se están produciendo en las últimas semanas.
Las oenegés advierten de las expulsiones
Un total de siete organizaciones no gubernamentales marroquíes y extranjeras han denunciado en Rabat la "creciente" expulsión de emigrantes clandestinos de origen subsahariano en las últimas semanas. La Asociación de Derechos Humanos (AMDH) ha dicho que "las expulsiones de los subsaharianos -mujeres, niños, estudiantes e incluso a refugiados- a la frontera con Argelia se hacen en condiciones inhumanas". El abogado Lakbir Lamsagam subrayó que estas medidas se producen generalmente en Marruecos sin que los interesados sean notificados a priori. Han pedido el cese inmediato de los arrestos y expulsiones de los emigrantes subsaharianos, ya que infringen los convenios internacionales ratificados por Marruecos, y denuncian "la represión injustificada" caracterizada por un "exceso de violencia y uso abusivo de fuerza".






