Con el tema de las devoluciones en caliente se ha vuelto a abrir la brecha de los dimos y diretes en el Parlamento de la Nación.
En esta semana habrá dos momentos esenciales. Por un lado, el martes será Izquierda Unida quien le preguntará al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, sobre la reforma proyectada de la Ley de Seguridad Ciudadana y de la Ley de Extranjería para blindar de alguna manera la actuación de la Guardia Civil cuando se producen las devoluciones a Marruecos de los inmigrantes subsaharianos. Y veinticuatro horas después será en la comparecencia que el secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez, realizará en la Comisión de Interior del Congreso. Nuevamente la inmigración en Ceuta y Melilla ha vuelto al primer plano de la actualidad, ante una oposición, donde el PSOE no se sabe a qué juega o si estamos en elecciones y quiere quedar bien con algunos, que no entiende que las fronteras existe, aunque no nos gusten. Y ante una Europa que prefiere mirar hacia otro lado porque el problemas les cae a muchos miles de kilómetros, pero sin entender, de una vez por todas, que Ceuta y Melilla son frontera europea les guste o no les guste.
ido de cara y que no contaba nada más que con el respaldo de unos amigos y se lleva el treinta y cinco por ciento de los votos. Seguramente a Carracao se le subirá la victoria a la cabeza, nadie de su alrededor le dirá que no es el camino, que tiene que reflexionar, se ve subido en el caballo vencedor, pero de ahí a la cruda realidad nada más que hay un paso. Decir a estas alturas que se ha dado el primer paso para recuperar el gobierno municipal es o estar todavía bebiendo los efluvios de la amarga victoria que obtuvo en la jornada de ayer o que no se ha dado cuenta que su partido lleva bajo mínimo más de veinte años en nuestra ciudad y que su trabajo no ha sido suficiente para lograr un PSOE homogéneo y unido. Un treinta y cinco por ciento de la militancia le ha dado la espalda y en realidad sin una conjunción ni homogeneidad. Será el candidato del PSOE, pero que mire a sus espaldas, porque el partido está dividido.
Una receta sencilla, no hay nada que descubrir pero mucho aún que demostrar. Seamos serios.





