Que sean muchos los que se unan en ensalzar el cariño y la humanidad mostrados por una joven a pie de playa del Tarajal significa que no todo está perdido. Gracias Luna, gracias por ser así, gracias porque un simple abrazo ha dado la vuelta a todo el país y ha demostrado que las fronteras -al menos todavía- no son capaces de bloquear los sentimientos. Ese abrazo nos ha conmovido a muchos, también el rostro del senegalés del que ya nada sabemos.
Ejemplos como el dado por esta joven deberían ganar a esos ruidos que, incongruentemente, siguen causando atracción entre un sector de la población. El mismo que insultó a Luna, el mismo que criticó lo que cualquiera debería haber hecho en un momento como el que se vivió, tan extremo, tan marcado por la dureza, tan cargado de significado.
Que la imagen de Luna se esté compartiendo en Ceuta, en Madrid o en Pamplona; que se haya convertido en un símbolo para muchos, refleja que todavía hay personas que merecen la pena, personas que se atreven a dar el ejemplo debido ante los demás.
Luna cobró protagonismo por una imagen pero hay más como ella. Los hay en Cruz Roja, los hay entre las fuerzas de seguridad, entre los militares, entre muchos ciudadanos anónimos que cada día luchan porque este mundo no siga siendo como nos lo quieren pintar.
Nos han hecho vivir entre bandos, enfrentamientos, odios; en un mundo de diferencias, de estadísticas y de ausencia de humanidad. Si nosotros lo mantenemos así flaco favor haremos a unas generaciones venideras llamadas a liderar un cambio para bien, no para mal.
Pero el ruido es fuerte, lo es tanto como las mentiras, como el odio, como el desprecio al diferente. Y ese ruido es peligroso, por eso hace falta más gente como Luna y más gente como la que le ha apoyado para que no se sintiera sola, para que supiera que muchos estamos orgullosos de ella.







Esta genial el articulo. Reciba un cordial saludo.
Gracias Carmen, por el artículo, totalmente de acuerdo. Gracias, Luna, por el ejemplo de solidaridad y humanidad que nos has dado, hacen falta muchas lunas así, grandes, llenas, que nos iluminen en el buen camino.