Su gran actividad comercial, tránsito de vecinos y ciudadanos de otras barriadas la convierten en un barrio activo, pero que, como tantos otros, también denuncia muchos problemas
San José o Hadú, como se la conoce popularmente, es una de las barriadas más amplias de la ciudad. Zona de mucho movimiento comercial y tránsito de personas, el tráfico se configura como uno de sus mayores problemas. “La circulación es un caos y no hay Policía Local para controlarla y aún está la cosa tranquila porque en los colegios no han empezado en plan fuerte. Hay coches en doble fila, muchos vehículos de carga y descarga. Aquí no hay quien ponga orden. Esto se nos va a ir de las manos y es una pena porque es una barriada muy populosa”, se lamenta el presidente de la asociación de vecinos, Hamido Mohamed ‘Frugui’.
Más allá de esta acumulación de vehículos en las vías principales, el problema también afecta a las calles secundarias, donde la falta de aparcamiento y la estrechez de los callejones aporta una nueva preocupación. “Hemos pedido que sean peatonales porque cuando aparcan varios coches no dejan pasar a las ambulancias y si necesitan recoger a una persona tenemos que cogerla entre cuatro o cinco personas y llevarla al vehículo de emergencias”. Aunque ya han trasladado el problema a la Ciudad, Frugui se queja de no obtener ningún tipo de respuesta. “Lo hemos solicitado unas cuantas veces y no dicen nada. Al menos que tengan la educación de contestar sí o no”, añade.
Betis de Hadú
San José se puede jactar de ser la única barriada que tiene un equipo de fútbol homónimo de un club de 1ª división.
Los comerciantes del barrio, aficionados a este deporte y simpatizantes de este club decidieron fundar el equipo y así nació el Betis de Hadú en 1941. “Su sede estaba en el bar Lara. Empecé a llevar el equipo. Primero con prebenjamínes y ahora tenemos unos siete u ocho categorías”, explica Frugui.
Casi 40 años al frente del Betis de Hadú, Frugui espera pasar el relevo a alguien con ganas de seguir dando un empujón a este club por el que han pasado figuras tan destacadas como Pirri.
Actualmente juegan en las categorías de prebenjamín, benjamín, alevín, infantil, cadete, juvenil y, a partir de este año, regional.
Los jugadores entrenan en las pistas de los colegios públicos Ramón y Cajal y Severo Ochoa.
Comercios que ya han hecho historia
San José es una barriada con una importante actividad comercial que gira en torno a un mercado de abastos, pero son muchos los comercios que se mantienen desde hace años y que forman parte indisoluble de la historia de este populoso barrio.
Algunos ya cuentan con varias generaciones. Es el conocido como Bar La Perla. En sus inicios fue una pastelería que regentaba el padre de Rafael Montoya. Hace 20 años, este empresario se hizo cargo del negocio familiar y lo reconvirtió en un bar-cafetería que recientemente ha vuelto a ser objeto de una reforma. “Ofrecemos desayunos y tapas a mediodía, según vemos lo que nos va pidiendo la gente. La clientela va cambiando”, apunta Montoya.
El secreto de tantos años al pie del cañón es “la lucha y trabajar duro”, asevera.
La tienda de ultramarinos de Mina también es todo un emblema en la barriada. Son ya 16 los años que esta empresaria atiende a sus vecinos, aunque reconoce que los últimos tiempos no han sido nada fáciles. “La crisis ha sido muy dura y se ha notado. Además los grandes almacenes han hecho polvo a los pequeños comercios”.
La limpieza, una asignatura pendiente
Es una de las reivindicaciones que más demandan las barriadas y San José no es ajena a ello. Así lo asegura su presidente. La limpieza es, a todas luces, insuficiente. “Los fines de semana no entran a barrer, hay papeles, bolsas, colillas o excrementos de animales por todo al suelo. Llamo a la empresa y me dicen que no tienen personal”, apunta Frugui.
Recientemente se ha llevado a cabo una campaña de concienciación en la barriada, para que los vecinos no dejen la basura en las puertas de sus viviendas, sino en los contenedores. “Hemos colaborado para que tiren las bolsas en los recipientes adecuados y ahora queremos más limpieza. Dicen que no hay gente y después ves en la playa a 40 personas del Plan de Empleo sentados sin hacer nada. Pues que los repartan por las barriadas, que hay otras que están igual de mal que ésta”.
Los baldeos también son una asignatura pendiente que sólo se lleva a cabo cada 15 días. “Y eso si llamo, si no sólo aparecen una vez al mes”, comenta.
A algunos vecinos, la falta de limpieza les afecta más directamente. Es el caso de Fatima Sora. Vive frente a un solar abandonado que se encuentra en un estado de inmundicia absoluto. “Todos los años tengo que llamar a la Consejería de Sanidad para que lo limpien porque es un foco de infección y sacan unos bichos que parecen garrapatas. Es un solar particular pero está abandonado y estamos luchando para que lo asfalten, porque han dejado tuberías abiertas y salen aguas fecales”.
No es el único punto donde la presencia de aguas fecales se hace notar. En la zona cercana a Marcelo Roldán un gran charco inunda el paso dejando tras de sí una imagen nauseabunda. “Por aquí ya han venido los responsables de las Consejerías de Fomento y la de Medio Ambiente, además de Acemsa y el propio consejero Emilio Carreira dio orden de limpiar todo, pero aún no han venido”, explica el presidente de la asociación vecinal.
Más rampas para discapacitados
Los accesos para discapacitados no abundan en la barriada y muchos vecinos reclaman medidas para desplazar a los familiares que requieren de una silla de rueda. “Lo hemos solicitado a la Consejería de Fomento y estamos a la espera de que nos contesten. Tengo que bajar a mi madre a peso por las escaleras y todos los días no encuentro a alguien que me ayude. Llevamos cinco años pidiéndolo y todos los días tengo que luchar con esas escaleras. No tengo por qué depender de los vecinos para trasladarla porque a mi madre le gusta salir por las mañanas y dar una vuelta”.
Plaza Nicaragua
La plaza Nicaragua sigue estando entre las demandas más reiteradas por los vecinos. Desde que la Ciudad anunciara el proyecto de convertir el solar en un nuevo mercado con zona de aparcamiento han pasado más de diez años sin que nada haya cambiado. “Vivas nos lo prometió y espero que algún día lo terminen, porque había un presupuesto de 30 millones de euros y aquí no hacen nada”, cuenta Frugui.
La excusa, apunta el presidente de la AAVV, “es que cada Gobierno que entra le pasa la pelota al siguiente y son los vecinos los que pagan las consecuencias. Aquí sólo hay ratas, gente de malvivir, aguas fecales y coches abandonados y no vienen a limpiar más que cada tres o cuatro años”.
Pese a que ya ha tenido varias reuniones con los distintos consejeros que han pasado por el área responsable en estos diez años, nadie le ha dado una solución. “Me dan la esperanza de que van a hacer algo en 2017. Esperemos que siga para adelante porque es un sitio muy bonito para hacer actividades e incluso hay un proyecto por el que se va a abrir un vial hasta el Sardinero, lo que será un desahogo para el tráfico”.
Por otra parte, en una barriada de estas dimensiones, no siempre los accesos son sencillos. Existen zonas a las que se acceden a través de pequeños barrancos. En el caso de la calle Marcelo Roldán, que comunica Huerta Téllez con Teniente Coronel Gautier. Los vecinos tienen que caminar por un terraplén nada sencillo para niños o personas mayores. “Deberían pasar una máquina y dejarlo llano para poder pasar y llegar al colegio y al campo de fútbol-sala que compartimos con el colegio Severo Ochoa. Tenemos que ir con niños de 6 años. ¿Qué pasa si se nos cae un niño? Eso es una responsabilidad”.
La más antigua del barrio
Villa Praxedes es la casa más antigua de la barriada San José. Una de las primeras construcciones del barrio, en la que vivió una familia de militares, ya que prácticamente la zona la ocupaban miembros del Ejército y sus familias.





