Ayer los Bomberos tuvieron que descolgar de un árbol el cuerpo sin vida de un joven guineano al que habían expulsado del CETI. Tenía prohibida la entrada y se pasaba los días pidiendo que le dejaran acceder al centro. Una infraestructura que cuesta su buen dinero mantenerlo y que adopta como particulares sanciones expulsar a los residentes el tiempo que se considera oportuno. No los quieren dentro y los largan fuera. Así, tal cual. No hay otras alternativas a pesar de disponer de instalaciones y medios para buscarlas. Llevan tiempo y aunque se les ha criticado no cambian el modo de proceder.
A Moussa, quien a sus 20 años había cruzado la valla hacía solo meses, no le dejaban entrar en el centro. Todavía la Delegación del Gobierno no ha comunicado oficialmente por qué. Tampoco lo ha hecho por su cuenta la dirección del CETI. Pareciera que su interés es pasar de puntillas por una auténtica tragedia ante el sorprendente silencio de las oenegés. Callan, evitan siquiera difundir un comunicado por lo ocurrido, como si a diario un residente del CETI se quitara la vida, como si fuera normal la violencia que marca este tipo de decisiones.
Un joven da ese paso fatal frente al centro del que le han expulsado, después de verse obligado a pasar las noches en la calle, protestando por el frío que hace, reclamando entrar... y nadie considera que se deba dar una explicación.
A este nivel hemos llegado, al nivel de la indiferencia más absoluta, de la callada, del desprecio o del intentar dibujar ahora a la víctima como responsable.
Los compatriotas de este joven denuncian que se encontraba al límite, que ya no pudo más y optó por una decisión drástica. Al margen de las excusas que se busquen para fundamentar esa expulsión desde el centro, debe haber otras alternativas más válidas para sancionar las conductas inapropiadas en vez de echar a la calle a los afectados.
Desde hace años se denuncia la existencia de este tipo de protocolo sin que nadie haga algo al respecto. El Gobierno prefiere mantener dos centros temporales en Ceuta y Melilla como parches para contener durante meses y meses a una población que aspira a cruzar a la Península pero a la que se le retiene en dos ciudades españolas a las que Madrid usa como retenes cuando le complace.
El próximo 4 de febrero tendrá lugar una marcha para recordar los sucesos del 6F de 2014. A diario difunden mensajes para animar a la gente a participar, pero no hace falta irse a esa jornada para hablar de una tragedia que todos están invisibilizando, hasta las entidades que parecen seleccionar por lo que protestan y para qué. A Moussa lo han hecho invisible todos. Así de cruel.
Ceuta estalla de alegría con la victoria de España ante Francia en el Mundial. Lo…
La selección española ha pasado este martes a la final del Mundial 2026 con dos…
La Selección española de fútbol está viviendo un día histórico, a las puertas de una…
España afronta el gran reto de ganar a Francia y en Ceuta se vive, como…
La barriada del Polígono Virgen de África, en Ceuta, ha iniciado en la tarde de…
La familia de Mohammed Chtia, de 23 años y natural de El Jadida, Marruecos, está…