La segunda sesión del juicio contra un cirujano acusado de homicidio imprudente sirvió para plantear si hubo o no demora en la intervención
La segunda sesión del juicio contra el cirujano J.M.E, médico en activo, sin antecedentes penales de ningún tipo y acusado de incurrir en un delito de homicidio por imprudencia, se celebró ayer en la Sala de lo Penal número Uno de nuestra ciudad y en la misma se trató de avanzar en pos de esclarecer unos hechos que concluyeron con el fallecimiento de un vecino en octubre de 2009, tras ser intervenido de urgencia en el Hospital Cruz Roja de Ceuta a causa de un cáncer de colon.
De tal modo, en la vista de ayer se pudieron escuchar los testimonios ofrecidos por los médicos peritos propuestos por la Acusación Particular a la espera de que en una próxima declaren los presentados por la Defensa. “Aquí se está juzgando un caso que puede llevar a un médico de gran prestigio a prisión o a ser inhabilitado”, advirtió uno de los letrados que componen la Defensa a una de las médicas que, a través de videoconferencia, prestó su declaración, palabras que, no obstante y a tenor de lo que indicó la galena, no causó efecto restrictivo alguno. Porque esta facultativa señaló, tajante, que “la responsabilidad del médico fue total” y que en virtud de que la evolución del paciente era desfavorable, y por ende su estado empeoraba cada día que pasaba, “la demora en la intervención quirúrgica fue clave” en el fatal desenlace. “¿Se debió, por tanto, tratar antes al paciente? “Sí”, respondió la médica a pregunta planteada por el Ministerio Fiscal. “¿Se hubiera salvado con esa medida?”, cuestionó también Fiscalía, “en Medicina uno y uno no son dos y no se sabe a ciencia exacta qué va a pasar pero hubiera sido una medida acertada”, contestó.
Ante esta posición, los letrados de la Defensa se mostraron absolutamente contrarios y trataron de demostrar, pese a que la magistrada juez titular del mencionado órgano advirtió que era una sesión para preguntar y no sacar conclusiones, que ya llegarán, en próximas sesiones, que en realidad la actuación del cirujano fue perfecta y adecuada en todo momento, sin que incurriera nunca en una mala praxis profesional.
Sobre esta base profundizará la Defensa en la siguiente y (tal vez) última sesión, antes de que la jueza dicte resolución mediante una sentencia firme que será bien en términos de condena, bien en un sentido de absolución del cirujano.





