La Guardia Civil mantiene los servicios de búsqueda y localización de personas que se echan al mar buscando el pase a Ceuta. Los componentes del Servicio Marítimo llevan a cabo incursiones marcadas por el riesgo mientras que, al otro lado de la frontera, en Marruecos, no se aprecian embarcaciones ejecutando esos mismos rescates.
El trabajo se lleva a cabo el límite, con agentes en el mar, pero también patrullas que, prismáticos en mano, controlan las zonas más próximas al espigón del Tarajal en donde está produciéndose la mayor presión en estos días.
El COS y el equipo búho aporta los datos, la visión que desde tierra y mar se antoja más complicada para intentar poner las vidas a salvo.
La jornada del jueves estuvo marcada por una importante presión en el mar que se tradujo en la entrada de 31 menores además de adultos que fueron devueltos a su país.
Este viernes sigue habiendo constantes intentos de pase siguiendo esa vía marítima que es, a su vez, la más complicada.
La visión trágica de la jornada
Ni las muertes recientes suponen un veto a unas trayectorias que pueden acarrear más desgracias.

Mientras la Guardia Civil realizaba rescates en el mar, se procedía al traslado a Marruecos del cuerpo sin vida de Ahmed, el joven de Castillejos cuyo cadáver fue encontrado el pasado domingo por la Benemérita en el Recinto.
Tras su identificación se ha autorizado el traslado a Castillejos, trámite ejecutado este mismo viernes. La Funeraria Al Qadr ha procedido al traslado del féretro para que pueda ser enterrado en su tierra y despedido por sus familiares.
Ahmed murió a las pocas horas cruzar a Ceuta. Un gesto que siguen repitiendo adultos como él. Hoy se han cruzado esas dos escenas: la de la muerte y la de quienes siguen rozándola bordeando el espigón.






