El regalo de estas Navidades ha sido sin duda el Tablet. Desde la irrupción del iPad de la innovadora Apple, este dispositivo se ha convertido en objeto de deseo de la mayoría de usuarios. Su tamaño, interfaz táctil y sus múltiples usos le han aupado a la primera posición en las listas de deseos para S.S.M.M. los Reyes Magos.
Sin embargo, los devoradores de libros se preguntan si es más conveniente adquirir un tablet o un dispositivo específicamente diseñado para la lectura, los llamados eReaders o eBooks.
Aunque podría hablar largo y tendido sobre lo mucho y bueno que aportan los tablets, en esta ocasión romperé una lanza a favor de los eBooks, analizando sus principales diferencias con los tablets y que nos permitirá responder a la pregunta, ¿tablet o eBook?
La respuesta es realmente sencilla: ¿para qué lo vas a usar? Si la respuesta es para leer libros, sin duda deberemos quedarnos con un eBook. Por lo general son bastante más baratos que las tabletas, aunque aquí deberíamos contemplar la amplia horquilla de precios y calidades existentes. Una tableta de marca reconocida (tipo Samsung, Asus o Apple) estará en torno a los 300-600 euros, un precio prohibitivo si lo que queremos es dejar de acumular libros en la estantería. Por otro lado, existe una gama de tablets más asequibles aunque con el consiguiente perjuicio en calidad y prestaciones. En este segundo caso, los precios pueden ir desde 80-200 euros.
Un lector de libros electrónico ronda los 50-150 euros, siendo todos de empresas más o menos reconocidas.
Además del precio, otro factor a tener en cuenta es la calidad de la lectura en un eBook. Si prolongamos la lectura durante mucho tiempo sobre una tableta, nuestra vista resultará cansada. Por contra, los eReaders tienen la llamada eInk o tinta electrónica, que les confiere una sensación muy similar a la que experimentamos leyendo sobre papel. También nos permitirá leer en ambientes luminosos (parque, playa, etc.), algo que con un tablet resultará molesto por los molestos reflejos en su pantalla LCD.
La batería es algo a tener en cuenta, pues mientras que una tablet tendremos que recargarla prácticamente cada día, un eBook puede durarnos semanas.
Otro aspecto considerable es el de la obsolescencia, es decir, el tiempo hasta que nuestro dispositivo pasará a ser obsoleto. Un tablet puede que tengamos que renovarlo en cuestión de uno a dos años, mientras que un lector electrónico cumplirá su cometido durante el tiempo que necesitemos, ya sean 4, 5 o más años.
Si tenemos claro que nuestra necesidad es un eBook, ya solo nos queda decidirnos por uno de la amplia gama que nos ofrecen los fabricantes.
El líder indiscutible es el Kindle de Amazon, aunque hay muchas empresas, algunas de ellas españolas, que son capaces de hacerle frente. De entre ellas podemos destacar Grammata y Bq, ambas nacionales, más asequibles en cuanto a precios.
Los requisitos a tener en cuenta son el tamaño de la pantalla, normalmente en torno a las 6-7 pulgadas, que ésta sea táctil o con teclas físicas, a color o en blanco y negro, y la capacidad de almacenamiento interno o externo mediante tarjetas de memoria donde guardar nuestros libros. Este último aspecto es quizás el menos importante, ya que un libro ocupa muy poco espacio y por muy ávidos lectores que seamos se antoja complicado que ocupemos toda la memoria de nuestro lector digital.
Este no es un alegato contra las tabletas, sino un merecido homenaje a un dispositivo en decadencia en cuanto a ventas, pero indispensable en este mundo digital que nos engulle a todos. Compra aquello que necesites y ahorrarás en estas fiestas.





