Adelgazar la administración española es un sinónimo perfecto de reformar la administración española. A pesar que nuestra Constitución dibujaba a la perfección una base administrativa con la Administración general, la autonómica, la provincial y la local, cada una con sus respectivas competencias, lo cierto es que por unas u otras razones, las administraciones públicas se han convertido en un verdaderos ogros que han terminado por devorarse a sí mismas con unos incrementos en los gastos que nos han llevado a situarnos en el momento en que nos encontramos. Unas administraciones públicas que no han sabido jugar el papel de sus respectivas competencias y que en más de una ocasión nos hemos encontrado con una competencia que a la vez todas las administraciones utilizaban de una u otra manera. Esta reforma de la administración que fue presentada en la jornada de ayer por el presidente Rajoy no solamente es necesaria, sino esencial, para que el sistema democrático continúe funcionando. Esas más de doscientas medidas recogidas y que deberán ser aplicadas por las diferentes administraciones, desde luego, no se pueden quedar en papel mojado.
porque como mencionaba el mismo presidente del Gobierno una de las bases es el compromiso político para seguir actuando con las reformas que son necesarias e imprescindibles.





