Hoy es el gran día. El 22-M, momento de las votaciones, momento en el que los ciudadanos pueden decidir con su voto qué clase política quiere. Momento en el que debe imperar la libertad. Tras una campaña sucia hoy todos deben reflexionar sobre lo ocurrido y evitar dar el espectáculo. Ha habido cruce de insultos, guerra de panfletos y una auténtica guerra sucia que debía haber motivado, al menos, cierta intervención o advertencia de la Junta Electoral. Sorpresivamente no lo ha hecho, como tampoco ayer estuvo abierta para atender las quejas de los partidos. Los preámbulos de estas elecciones 2011 no han sido todo lo afortunados que debieran, por eso hoy, al menos, debe caber una lección de democracia global. Y en esa democracia entran todos, pero sobre todos los políticos, permitiendo que se haga un voto en conciencia alejado de los intentos de control y manipulación. Las fuerzas de seguridad garantizarán que no haya anomalías y hoy, más que nunca, deben atender que no se cometan delitos electorales.





