La quinta sesión de juicio con Tribunal de Jurado celebrada en torno al crimen de Parques de Ceuta ha acogido este lunes varias periciales, desde una forense, hasta otra sobre muestras de ADN y una más sobre el arma con la que se cometió el asesinato, los residuos de pólvora y la inspección ocular desarrollada.
También se ha contado con la declaración de un experto en tiro de la Policía Local, instructor de agentes.
Se ha intentado avanzar en esa especie de reconstrucción en torno al crimen de Parques de Ceuta, colándose datos de interés.
Han sido periciales densas que han ocupado toda la mañana de este lunes y han servido para conocer datos sobre cómo se produjeron los hechos, aunque en muchas ocasiones esas exposiciones se han visto afectadas por conjeturas y valoraciones movidas más en el ámbito de la subjetividad.
Esa ha sido una clave que ha dominado la mañana: el choque evidente entre datos objetivos puros y lo que forma parte del espacio de las conjeturas y elucubraciones, impropias de una vista en la que se busca hacer justicia por un asesinato.
La primera pericial en abordarse ha sido la forense en la que han participado José Cabrera, psiquiatra forense; José Jiménez Planelles, perito judicial en criminología y experto en armamento ligero; además de dos profesionales en medicina forense del IML de nuestra ciudad.
Los cuatro profesionales han participado en esta pericial celebrada en el marco de una sesión en la que figura como acusado un agente de la Policía Local, al que se le señala como implicado en la muerte de su mujer, Mª Ángeles Lozano, trabajadora del juzgado.
Impasible, como en todas las sesiones desde el pasado martes, ha atendido las declaraciones de los distintos expertos sobre unos hechos que le afectan directamente.
La bala que mató a la funcionaria del juzgado en su vivienda familiar de Parques de Ceuta tenía orificio de entrada a la altura del brazo derecho con su salida en la zona escapular. El trayecto seguido fue único, rectilíneo y con leve orientación descendente.
El sangrado intenso y posterior colapso del organismo causó la muerte de la mujer, tal y como han mantenido las dos forenses. Una muerte por la que ahora, 4 años después, y tras una sentencia anulada por el TSJA, se busca hacer justicia con otro jurado y otro magistrado que dirige las sesiones.
La víctima no presentaba signos de lucha, pero quizá sí defensiva, en cuanto a que el disparo alcanzó la parte del brazo, lo que hace presuponer que lo levantó en posición de defensa. No de lucha, se ha dejado claro por parte de las dos profesionales forenses, sino más bien de reacción al verse ante un peligro como era ese ataque con arma de fuego.
Las dos forenses que han declarado este lunes participaron en el informe presentado al tratarse de un suceso grave como el que produjo la muerte de Lozano, lo que hace que se exija la participación de dos médicas.
Siempre que hay asuntos de envergadura se obra, como protocolo, de esta forma.
Los peritos Cabrera y Planelles realizaron un informe pericial sobre la trayectoria balística y la muerte de la víctima. Ambos profesionales fueron contratados por la Defensa del agente de la Policía Local, Alonso G.D., ejercida por la letrada Inmaculada Guil.
¿Tuvo el disparo una intencionalidad homicida?, se le ha preguntado al doctor Cabrera, quien mantiene que ese disparo no se pudo hacer con propósito. “Es un disparo en movimiento, en un forcejeo”, ha recalcado ante los miembros del Jurado.
“En una de mis conclusiones no puedo defender que es un disparo realizado a propósito. Entró, apuntó y disparó… como aquí se ha dicho… No, no puedo aceptar eso”, ha reseñado Cabrera.
Por su parte, las dos médicas forenses no han hablado en su exposición de la intencionalidad del disparo al no ser objeto de la pericia, manteniéndose en la explicación de hechos objetivos que es para lo que han sido llamadas a declarar, centrándose por tanto en la narración de cómo se produjo ese crimen, sin margen a las elucubraciones.
En la vista celebrada este lunes se ha podido visionar una grabación hecha por Planelles y Cabrera que recrea lo que pudo suceder ese 14 de marzo de 2022 con este crimen.
En la misma aparecen ambos para, básicamente, mantener con sus teorías que es “imposible” que el disparo se hubiera efectuado como se ha mantenido por parte de la único testigo de los hechos.
Según los mediáticos peritos, no pudo venir ningún impacto desde arriba hacia abajo.
¿En base al disparo, piensan que estaban forcejeando padre e hija? “Los dos disparos obedecen a un movimiento. No fue un disparo limpio. Si una persona está sola, hacer un disparo así no es normal”, ha puntualizado Planelles.
“Hay un escenario, una cocina pequeña, un triángulo en donde hay una interacción de personas. Hay dos manos que interaccionan con el arma ya que hay ADN de padre e hija, e interacción de persona fallecida porque pudo moverse”.
Las dos profesionales forenses han advertido que los cuerpos no son maniquíes, se mueven, lo que les hace no compartir conclusiones tan tajantes ya que, como han dejado claro, “no podemos basarnos en conjeturas”.
Ese término, el de conjeturas, se ha escuchado en varias ocasiones en esta jornada judicial.
También este lunes han prestado declaración por videoconferencia dos profesionales de la Policía Nacional de la Unidad Científica que analizaron las muestras de ADN que fueron remitidas desde la Policía Nacional de Ceuta. Fueron localizadas en el arma usada para el crimen.
Esta ha sido la segunda pericial, en la que también han participado los doctores Cabrera y Planelles. De nuevo ha chocado la objetividad de las funcionarias, como antes en el caso de las forenses, con las valoraciones de estos dos peritos de parte.
Se analizó ADN de acusado e hija en las cachas y disparador y solo de la hija en el cañón.
Se ha dejado claro que el ADN puede ser arrastrado de muchas maneras. Incluso si una persona está hablando puede llegar a una superficie. Además, en una situación de forcejeo como la sucedida, ese ADN se puede arrastrar de una superficie a otra, sin proceder de un contacto directo.
La manipulación posterior del arma también puede mover ADN.
La existencia de ADN en un objeto no tiene por qué significar que alguien lo haya tocado. Un extremo que se ha dejado claro también en esta pericial. Además, en un contexto doméstico como el que rodeó el crimen, no se pudo asociar la presencia de ese ADN en un momento concreto, ya que pueden producirse transferencias secundarias en otro espacio temporal en que esas personas están en contacto.
Las profesionales de la Policía han dejado claro que en su pericial no tienen que explicar cómo llega el ADN sino solo que lo hay, recalcando que ni la presencia significa que alguien ha cometido una acción porque ha podido tocar una superficie unos días antes, o al revés.
“Nosotros no entramos en cómo llega el ADN porque depende de muchas cosas. Eso no es objeto de nuestra pericia, nosotros solo decimos que lo hay de 2 personas”, han dejado claro en una mañana en la que las elucubraciones han sido cuantiosas.
Con un arma simulada en la mano, Planelles ha insistido en que hubo pelea con la pistola, pero si en ese momento se disparó o no, ya no se sabe. Hay ADN en la cacha derecha, izquierda, disparador de ambos, eso, ha matizado Cabrera, solo significa eso, que hay ADN de dos personas.
Planelles insiste en que si hay ADN en el disparador es porque se tocó ahí. Cabrera reseña que, a más fuerza, más contacto y, por tanto, más ADN.
Una valoración cuestionada por las funcionarias de la Policía que han declarado para arrojar luz en torno al crimen de Parques de Ceuta, que han advertido de que, si todos los seres humanos fuéramos iguales pudiera valer esa apreciación, pero resulta que no todos somos iguales, por lo que las conjeturas de Cabrera no servirían para este caso.
Han insistido en que no se puede determinar en qué momento se deposita el ADN.
Hoy también se ha podido realizar una pericial sobre las huellas en el arma y la inspección ocular para la que se ha contado con la participación de 4 agentes de la Policía Científica de la Jefatura Superior, sumándose los peritos Planelles y Cabrera.
La conclusión ha sido clara: no se han podido obtener huellas al no darse todos los requisitos para ello.
¿Por qué entonces en un informe el doctor Cabrera llegó a recoger que pudieron haberse hecho desaparecer dichas huellas? Hoy se lo ha preguntado la Fiscalía.
“Fue una conjetura, punto pelota, con perdón de la expresión”, ha concluido el autor de una documental presentada a un juicio de tanta seriedad y gravedad como es el esclarecimiento de un asesinato.
Los agentes han narrado el resultado de la inspección ocular en la vivienda de Parques de Ceuta que fue encomendada a la Policía Científica. Los efectivos del CNP tuvieron que mover la cama para dar con esa semiautomática y fotografiar el arma usada para el crimen ya que estaba escondida allí, debajo, con su cargador y una vaina al lado.
Al observarla en esas condiciones y al no saber si la pistola estaba o no cargada, los policías nacionales pidieron permiso a la responsable judicial de guardia para asegurar el arma.
Fue cuando se dieron cuenta de que, al no haber bala, alguien la había sacado de la recámara y metido en el cargador.
Tiene que tener una bala en recámara, al no haberla, no tiene más explicación que el hecho de que la habían manipulado y metido en el cargador. La pistola del policía local fue por tanto manipulada y descargada, pero hubo que comprobarlo.
Los policías localizaron dos vainas de dos impactos finales. Que apareciera una en el fregadero puede ser porque procede de la bala que mató a la víctima que pudo dar en cualquier parte y caer allí tras seguir una trayectoria concreta.
Esa trayectoria, la que siguió la bala de la víctima, no puede ser concretada ya que previamente chocó con partes duras del cuerpo, reventó dos vértebras y, una vez que una bala golpea en un hueso, puede coger cualquier dirección.
La bala homicida nunca se localizó, se estuvo buscando toda la tarde de ese 14 de marzo e incluso al día siguiente, pero no fue posible.
“Movimos muebles, se revolvió toda la cocina y no se encontró. Desconozco si fue movida por el autor de los hechos, o si los funcionarios de los servicios médicos se le llevaron en sus botas, o salió por la ventana”, sostienen los agentes de la Policía Científica.
“Se revisó la cocina casi por completo”, ya que, ante el gesto de haberse escondido el arma y vaina, se pensó que pudiera haberse escondido la bala también. Nunca se dio con ella.
Se analizaron fragmentos de piel con residuos de disparos y parte de prenda de ropa que llevaba la víctima por parte de dos peritos. El resultado de esa pericial también se ha escuchado hoy, contándose con la participación de dos funcionarias por videoconferencia.
El disparo se hizo a media distancia, hasta metro o metro y medio. De acuerdo con las profesionales, esa media distancia estaría por debajo de 60 centímetros. Hubo, por tanto, pocos centímetros entre la boca del arma y la parte en la que está el orificio de entrada de la bala que disparó el arma.
Los peritos de parte mantienen que la media distancia es mayor de la expuesta por las profesionales.
En la vista de hoy, se ha contado con la declaración de un instructor de tiro de la Policía Local, experto por tanto en esta materia.
Ha concretado que el acusado acudía regularmente a las instrucciones y ejercicios de tiro impartidos en la Policía Local. También ha explicado al jurado cómo se dispara, las diferencias en cómo alguien que lo hace puede sufrir una herida si es o no zurda, así como la formación que tenía el acusado.
Los peritos de parte mantienen que la hija del acusado sufrió una herida en la mano por el arma.
El instructor de tiro de la Policía Local ha concretado que, si alguien no empuña el arma correctamente no puede disparar.
Ha detallado que trabajar con cartucho en recámara es opción del policía y en este caso en concreto, el funcionario no trabajaba con cartucho en recámara.
El acusado ha sido definido como un buen tirador y buen operador, es decir, habilidoso en el manejo del arma. En este caso se manejaba bien con su pistola, era buen tirador, era cuidadoso con el arma, responsable en el manejo y mantenimiento de la misma.
“Nunca vi una actitud extravagante en los ejercicios de tiro”, ha concretado en respuesta al letrado de la Ciudad Autónoma.
Un disparo puede ser voluntario, de hecho, este tipo de armas como las usadas por la Policía Local facilitan el disparo inmediato, instintivo y a quemarropa.
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Unos peritos contratados por la defensa que le dan la razón al acusado??