A lo que si debe estar atento el gobierno autonómico ceutí es a que no se produzcan agravios comparativos con los ceutíes en relación a los demás habitantes de nuestro país. Y, por supuesto, en el impuesto sobre el juego, la Ciudad Autónoma ceutí sale perjudicada en relación a las restantes autonomías y mientras esos respectivos gobiernos reciben las compensaciones lógicas por el mencionado impuesto, el gasto que realizan ceutíes y melillenses se embolsan directamente a las arcas de la Administración General del Estado. Lo cual no es lógico y parece de libro que la Ciudad Autónoma de Ceuta solicite la mencionada compensación. No es interés de que venga dinero y más dinero de Madrid, sino que reclamar lo que de derecho nos pertenece. De ahí que sea lógico que una de las primeras medidas que se soliciten a la nueva Administración sea precisamente la mencionada compensación.





