El canino afectado ha sido operado en tres ocasiones y los gastos veterinarios ascienden a más de 1.500 euros
Hace tres meses que la perra de Nuria Sarria fue atacada por seis perros asilvestrados mientras paseaba con su dueño por la zona comprendida entre San Antonio y el Monte Hacho. Después de días críticos debatiéndose entre la vida y la muerte y varias operaciones, Sarria le requirió a la Ciudad los gastos derivados de las intervenciones veterinarias que ascienden a más de 1.500 euros. Sin embargo, desde entonces, la afectada solo ha recibido un silencio por parte de la Administración desde la que, al parecer, no se está dispuesta a asumir la responsabilidad que les corresponde.
Sarria explica que en un primer momento contactó con Sanidad Animal pero, después de analizar su caso, la remitieron a Medio Ambiente alegando que el caso estaba fuera de sus competencias. Por lo tanto la afectada continuó el mismo procedimiento en la Consejería asignada.
“Desde mediados de enero estoy intentando obtener una respuesta por parte de Medio Ambiente pero solo me encuentro trabas y evasivas, observo que el proceso se dilata y no hay una respuesta clara”, explica. La afectada manifiesta que lo único que demanda “son los gastos del veterinario” pese a que la suma total se incrementa con otros costes como los farmacológicos que aún continúan suministrándole a la perra. “Tan solo exijo que Medio Ambiente responda y me abonen unos gastos que me aseguraron que me correspondían”, declara.
Sin embargo la afectada confiesa que ha comenzado a “impacientarse” y, si el problema no se solventa, estudia presentar una demanda. Perros asilvestrados La situación no es nueva, desde hace más de un año numerosos animales domésticos han sido víctimas de los ataques de esta manada que alcanzaba, hasta finales de 2017, los doce perros.
“Me consta que han capturado a 4 ó 5, pero siguen deambulando todas las noches y los vecinos tememos la llegada del buen tiempo porque el número aumenta”, manifiesta la vecina del Hacho. Esta manada de perros ha generado un clima de miedo entre la ciudadanía, según Sarria muchos de sus conocidos han dejado de transitar la zona por temor a ser atacados y, como en ocasiones anteriores, hacen una llamamiento a las autoridades competentes para que tomen urgentemente cartas en el asunto “antes de que ocurra una desgracia mayor”. Alegan que temen tanto por sus animales como por su propia seguridad.






