Este lunes parecía que la jornada comenzaba con diversión: una ballena piloto era avistada en el Foso navegable de Ceuta y todos la miraban con expectación. Más tarde, conocíamos la triste noticia de que había llegado enferma, moribunda, y que, posiblemente, tendría que ser sometida a la eutanasia.
El Centro de Estudio y Conservación de Fauna Marina de Ceuta (CECAM) ha acostumbrado a la población ceutí a buenas noticias: rescates impresionantes de grandes especies de las redes de la Almadrabeta, recuperación de tortugas que satisfactoriamente viven su vuelta al mar, etc;
Pero, en esta ocasión, lamentablemente, desde la entidad no son portadores de buenas nuevas. Ya lo advirtieron, y a pesar de todos los esfuerzos por mantener y velar por la vida de esta cría de ballena piloto, finalmente, tuvieron que proceder a la eutanasia para terminar con sus dolencias y agonía.
Fue este martes 9 de septiembre cuando el personal autorizado y experto procedió a intervenir a esta especie, más conocida como calderón, con la inyección letal que marcaría el final de su vida.
Vino a Ceuta a morir. Desde el CECAM se temían lo peor desde ese aviso emitido por los GEAS de la Guardia Civil en el que comunicaban que “estaba dando vueltas en círculo”. Posteriormente, acentuaron sus creencias cuando al acercarse esta no opuso resistencia y “fue fácil su recogida” del Foso.
La cría estaba dolida, enferma, aunque todavía se desconoce la causa de la muerte. Esta incógnita quedará resuelta, como mínimo, en una semana. En la jornada de este martes también se llevó a cabo la necropsia al animal en las instalaciones del CECAM.
Esta necropsia se realiza para saber qué le ocurría al animal y por qué había llegado en esas circunstancias. Una vez realizada, según han informado desde el CECAM, se recogen las muestras y se envían a un laboratorio externo para analizarlas.
Las muestras están compuestas por los órganos de la ballena -como el corazón o el hígado- y por otros análisis necesarios para detectar si estaba enferma o qué fue aquello que la hizo llegar a Ceuta en tales condiciones.
Como ya se informó desde El Faro, la decisión de eutanasiar al calderón no corre a cargo del CECAM, si no que se llevó a cabo tras el visto bueno y la aceptación del Ministerio pertinente, desde donde se comunicó el protocolo a seguir en estos casos.
Con la orden del Ministerio y tras intentar por activa y por pasiva salvarle la vida, -recordemos que los miembros del Centro de Estudio y Conservación de Fauna Marina permanecieron a su lado durante toda la jornada del martes- se llevó a cabo la eutanasia, terminando así con su sufrimiento y dejando un sabor amargo en los cuidadores.
Con autorización del Ministerio, el equipo veterinario de Seashore Environment&Fauna fue el encargado del asesoramiento veterinario, la atención clínica, la eutanasia y la posterior necropsia en colaboración con la Fundación Museo del Mar de Ceuta que permitirá esclarecer las causas del varamiento.
Su trabajo se enmarca dentro del proyecto SESACET-integral que busca conocer el estado sanitario de los cetáceos y tortugas marinas varados en las costas de Andalucía, Ceuta y Melilla. El uso de una única metodología de trabajo permitirá conocer el estado de las poblaciones y los impactos de las actividades antropogénicas, así como la detección de nuevas amenazas.
Este proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación biodiversidad y del MITECO en el marco del Plan de recuperación, Transformación y Resiliencia (proyectos PRTR), financiado por la Unión Europea.
Entidad responsable de la gestión y coordinación de la red de varamientos de cetáceos y tortugas marinas que llegan sin vida a las costas de la ciudad. Dentro de estas labores, se realizan las necropsias de estos animales en colaboración con las veterinarias de Seashore Environment&Fauna, con el objetivo de determinar las causas de la muerte y conocer las principales amenazas a las que se enfrentan estas especies. Gracias a este trabajo conjunto, cada varamiento aporta información útil para proteger y conservar a estos animales.
El trabajo de la Fundación está englobado en los proyectos OBIOMA. El desarrollo de estos proyectos ha sido financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Esta vez no pudo ser. En muchas ocasiones el CECAM ha cantado victoria, pero esta vez escapaba de sus manos la salvación de este animal porque su destino venía escrito. Vino a Ceuta a morir, pero no lo hizo sola, sino rodeada de cariño.
Su caso servirá para detectar comportamientos similares en su misma especie y, una vez obtenidos los resultados del laboratorio, quizás en un futuro, desde el CECAM puedan tomar otras medidas para probar otros medios eficientes y salvar la vida de futuros calderones en su misma situación.
Desde el principio, este calderón no presentaba buen estado y en el CECAM lo sabían. Ahora, solo queda esperar los resultados de la necropsia y desear que noticias como esta no ocupen las páginas del periódico.
Ceuta siempre estará del lado de las buenas nuevas en el ámbito de la fauna marina que rodea la ciudad, de animales que vuelven sanos y libres al mar.
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