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Rafael Montero Ávalos: "El Parque es una obra de arte viva que debe conservarse"

Tres décadas después, el Parque Marítimo sigue siendo un referente gracias al compromiso diario de su equipo y al respeto por la visión original de César Manrique

El Parque Marítimo de Ceuta, diseñado por el artista César Manrique, ha cumplido 30 años desde su inauguración, un evento considerado un hito en la ciudad. A lo largo de estas tres décadas, el parque ha mantenido su esencia original, enfocándose en la conservación y mantenimiento de su obra de arte viva, que incluye tanto la infraestructura como la flora y el entorno marítimo.

La gestión del parque, liderada por Rafael Montero Ávalos durante los últimos años, enfrenta grandes retos relacionados con la seguridad, el mantenimiento constante y la adaptación a las condiciones climáticas corrosivas del área. Se destaca la labor del equipo humano, que durante todo el año trabaja coordinadamente para que el parque esté en óptimas condiciones, especialmente en la temporada de baño.

¿Qué cambios ha experimentado el parque en estos 30 años?

Más que hablar de cambios, lo fundamental ha sido que el parque se mantenga tal y como lo concibió César Manrique. Es una obra viva, dinámica, con agua, flora y arquitectura, pero también una obra de arte que debe conservarse. Nuestra labor —del equipo y de toda la ciudadanía— es cuidar esa creación y mantenerla fiel a su diseño original.

Entonces, se podría decir, que la labor fundamental es el óptimo fundamento...

Exactamente. Preservar su esencia es lo más importante, aunque algunos cambios sí son inevitables, sobre todo en la vegetación. La flora crece, evoluciona, y tratamos de intuir cómo le gustaría a Manrique que estuvieran dispuestas ciertas plantas o formas. También ajustamos decisiones a factores como el viento, el sol o el deterioro por el uso, pero siempre manteniendo el espíritu original. Es una tarea de conservación artística más que de transformación.

¿Qué momento considera el más emblemático o decisivo en estas tres décadas de historia?

La inauguración, sin duda. Fue un momento histórico que marcó un antes y un después para Ceuta, tanto en su imagen como en su proyección. Fue un punto de inflexión y una carta de presentación espectacular, ya llegues por mar o por aire.

Antes de celebrar estos 30 años pasó otra fecha emblemática, los 25...

Sí, aunque no pudimos celebrarlo como se merecía porque coincidió con la pandemia, en 2020. A partir de ahí, se produjeron cambios importantes, como la reserva previa de hamacas para mantener distancias y garantizar la seguridad sanitaria.

Tampoco se ve que de una fecha a otra se hayan producido cambios...

Y eso es lo que buscamos. El parque ha evolucionado, pero siempre respetando una idea muy clara: ofrecer mucho más que unas piscinas municipales. Me duele cuando alguien lo llama así, porque esto es una obra de arte, un espacio único que además refresca, sí, pero va mucho más allá.

¿Cuáles son los mayores retos a los que se enfrenta la gestión de un espacio como el parque?

El mantenimiento constante, sobre todo fuera de la temporada de baño, y durante el verano, la seguridad. De mayo a septiembre hay una gran afluencia, y garantizar que se cumplan las normas del parque es esencial. Después de 30 años, seguir aplicando una normativa tan estricta con tanta eficacia es todo un logro. La ciudadanía la ha asumido como propia, y eso es clave para la seguridad de todos.

En el parque, en su momento álgido, puede reunir a más de 2.000 usuarios. Ahí la seguridad resulta vital...

Claro. Habitualmente recibimos unas 1.600 personas al día, pero hay jornadas con más de 2.200. En esos casos, aplicar una normativa estricta y bien conocida por todos es esencial para evitar incidentes. De hecho, los accidentes son muy pocos, lo cual dice mucho del compromiso del equipo y del comportamiento de los usuarios.

¿Cómo es el día a día en el Parque?

Una auténtica aventura, sobre todo en invierno. Mucha gente cree que en esa época no se trabaja, pero es cuando más actividad hay. El entorno marino de Ceuta es muy agresivo: la sal, el viento y la humedad desgastan mucho, así que la mayor parte del trabajo de mantenimiento se realiza en los meses fríos, aunque no se vea.

¿Cuál es el éxito y por qué se tiene el parque así?

Sin duda, el personal. En verano llegamos a tener 80 trabajadores; en invierno hay 33 fijos. Todo está perfectamente coordinado: hay equipos de jardinería, electromecánica, sala de bombas, electricidad… Cada uno sabe lo que tiene que hacer, cómo y cuándo. Es como una orquesta, una coreografía muy bien organizada que permite que todo funcione.

Ahora se ha realizado una inversión importante en el parque en aras de una mayor sostenibilidad y modernización...

Sí, especialmente en la sala de bombas, que es el corazón del parque. Tiene 30 años y, aunque sigue funcionando bien, cada vez cuesta más encontrar recambios. Por eso hemos apostado por su renovación con criterios de sostenibilidad. Las nuevas bombas consumen mucho menos, lo que se traduce en menor gasto energético y una mayor eficiencia, sin perder rendimiento.

¿Qué papel cree que juega el parque dentro de la vida de los ceutíes?

Creo que el papel que tiene es el de ser algo por lo que sentirnos muy orgullosos. Yo creo que todos los ceutíes, cuando hablamos de Ceuta a alguien que no la conoce, si hay algo que de pronto y rápidamente, y de las primeras cosas que salen, que hay que ver y conocer de Ceuta, es el parque marítimo. De hecho, el parque es la infraestructura turística más importante que tiene Ceuta. Es un papel muy importante y determinante a la hora de explicar a otros que no conocen la ciudad, cómo es Ceuta.

Es algo que nadie espera que esté aquí, que lo considerarían más propio de la Costa del Sol o las Islas Canarias. Ceuta es una ciudad que sorprende sobre todo por el parque.

¿Qué impacto cree que ha jugado este espacio en la política turística de la Ciudad?

Un papel fundamental. Nada más que hay que pensar en Fitur, por ejemplo. Es uno de los principales atractivos que se muestran, sin olvidar las Murallas Reales, la Puerta Califal y otros aspectos que hacen de Ceuta una ciudad maravillosa.

A pesar de tener unas tarifas accesibles siempre se encuentran voces contrarias que claman por una gratuidad de la entrada...

Yo no soy partidario del gratis total y creo que muchísima gente tampoco es partidaria. Las cosas tienen un coste. Es cierto que desde el Gobierno siempre se ha procurado mantener el carácter social del parque dentro de la sociedad ceutí y hacerlo accesible.

Actualmente la tarifa de entrada está en seis euros y, si comparamos con otras infraestructuras de simples piscinas municipales e, incluso, otras instalaciones de César Manrique en Tenerife, prácticamente duplican el precio.

Y pasando al 30 aniversario, ¿qué tipo de actividades están preparando para su celebración?

Hay preparadas actividades. Todo el mundo quiere que se realicen más cosas en el parque fuera de horario, yo el primero, pero no es fácil porque a las 11 de la mañana del día siguiente todo tiene que estar como estaba a las 8 de la tarde del día anterior: hamacas colocadas, todo limpio y en perfectas condiciones para un nuevo día en el parque.

De todas formas se han planificado y realizado varias actividades como la elección de las Reinas de la Feria, el ronqueo del atún, el festival flamenco y ahora, de forma más específica, el concierto del Pignoise y el de Café Quijano, que han tenido un notable éxito en la venta de entradas. El día 22, hoy, tendremos la gala del 30 aniversario, que tendrá un corte más institucional. El día 25 será la presentación de la nueva equipación del Ceuta y a finales de septiembre el OcktoberFest.

¿Cómo se imagina el Parque Marítimo dentro de otros 30 años?

Personalmente me gustaría que se mantuviera esa esencia del parque que hoy hemos sabido mantener 30 años después de su inauguración.

Imagino que algunas cosas se modificarán, pero serán pequeños detalles como mobiliario: las hamacas, las sombrillas... serán mejores.

Personalmente, ¿cómo siente esta efeméride del parque?

Me siento muy orgulloso de ser el gerente en esta fecha tan señalada. Orgullo siento siempre porque es verdad que la responsabilidad es muy grande y eso hace que me sienta orgulloso de lo que hago todos los días y de ser miembro del Parque. Es orgullo y satisfacción.

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