Alertábamos, en nuestro escrito sobre la conmemoración del día en recuerdo del Holocausto, sobre el hecho de que no podemos olvidar que proliferan ciertos movimientos, escenificación del antisemitismo y antijudaísmo y que no debíamos soslayar la importancia de la educación y los valores humanos.
Y no era en balde nuestra denuncia. Tristemente vemos como se producen hechos, como los del pasado sábado 13 de febrero de 2021 en Madrid, perpetrados en un acto de homenaje a la División Azul, avalados además por un sacerdote de la Hermandad “San Pio X”. Si ya es de por sí deleznable todo lo acontecido y escuchado en dicho acto, es aún peor comprobar cómo está siendo intoxicada una parte de la juventud, desde postulados ideológicos, manipulándose la historia y llevándola a una intransigencia en la convivencia social.
En inconcebible que en pleno siglo XXI, algunas formaciones o asociaciones, bajo el pretexto constitucional de la libertad de expresión, propaguen el odio, el racismo y la intolerancia.
La “libertad de expresión” no puede ser el pretexto para conducir a la sociedad en general y particularmente a la juventud, a la creencia de que las leyes pueden ser vulneradas y que se puede hacer apología del odio, sin calcular, entre otros, el riesgo de fractura social que ello puede conllevar.
Por todo ello, elevamos nuestras voces y llamamos a las autoridades, partidos políticos y demás entes que se encuadran dentro de los postulados de legalidad y respeto al prójimo, a que patrocinen y lleven a cabo programas divulgativos, culturales, educativos, que conduzcan a la eliminación de la discriminación del diferente, - al que, dicho sea de paso, raramente conocen-, y se respete su idiosincrasia y sus creencias.
No quedan tan lejos, en la historia de la sociedad, los horribles recuerdos de la segunda guerra mundial, el periodo negro europeo por el nazismo. Ahora, época en la que vivimos la crisis sanitaria más grave del último siglo, la irracionalidad de los grupos u organizaciones extremistas, están llevando a la sociedad, y especial y gravemente a nuestra juventud, a su destrucción, lanzando proclamas racistas, terriblemente intolerantes y carentes de cualquier tipo de empatía.