Recordarán a las niñas de Alcasser, el revuelo mediático, y ellas, convertidas en mártires de una televisión que daba vergüenza ajena. Lo de los buitres está hoy al día, más si cabe, si hay internet por medio. Internet no pone nada en su sitio, excepto a los que jode. A esos, los eterniza en desgracias y los lleva a cuotas máximas de audiencia obligada.
Ceuta ha sido vejada, no por gente que corre desesperada, sino por todos los que han hecho agosto con ello. Me meto en la piel de los ciudadanos asustados, de aquellos que están en primera fila de hospitales, haciendo trinchera con la salud de todos, de los que vigilan nuestras fronteras y de los que cuidan nuestra seguridad.
También en la de mis compañeros que informan imparcialmente, a pie de la noticia o en redacción, agobiados por no poder dar cobertura a tanto cómo se les vino encima, apretando dientes para dar lo mejor de ellos mismos, igual que siempre en un periódico que es corazón de muchos, en una pequeña ciudad que se ha abierto en canal a los medios cuando nadie antes dijo nada, ni tomó partido, ni buscó soluciones para lo que era un flujo sangrante de problemas venideros.
Sin saber bien cómo, han surgido héroes anónimos de pandereta, voceros de la desgracia ajena bien pagados, políticos que han desempolvado maneras muy rancias y amanuenses de la ocasión, con un quinto de cerveza amarrado a la mano muy derecha, adornada con una bandera que no significa para ellos más que su propio beneficio.
Me enorgullece ser de aquí, pero sin despreciar a nadie por ser de otra parte. Si quiero alzar mi bandera, pago mis impuestos, aunque no me guste y pienso que lo recaudado va para hospitales públicos, educación pública y carreteras. Es mi forma de contribuir a un país que quiero avanzado y demócrata, con sitio para todos los que quieren contribuir a que lo siga siendo.
Cuando elegimos a nuestros políticos soy consciente que la mayoría manda, y sí que es verdad que me reconcome pensar que luego pactarán y harán lo que a ellos les convenga, me quedo tranquila pensando que eso es mejor que un gallego pequeñito y matón que crea que su voluntad equivale a la de dios y que puede matar a quien no piense lo mismo.
Los jóvenes están mediatizados por lo que ven en redes, por eso lo único que espero, lo digo sinceramente, es que no se den cuenta demasiado tarde de cuánto metieron la pata porque la juventud es efímera, pero también esta democracia que tanto costó a nuestros antepasados. Ya los legisladores que la hicieron posible no están y solo hay vociferantes, incordiadores y malas entrañas que disfrutan con la desgracia ajena y que quieren hacer caer lo que entre todos intentamos mantener, solo para darse el gusto. Estos que destruyen, que se afanan en ver a los demás como enemigos, no construirán ningún fututo porque nunca de un puñal se sacó más que sangre y muerte.
Desgraciadamente, siempre los que más gritan son los que más se ven. Los pacientes, los bondadosos y la buena gente en Ceuta que no señala, que escribe con humildad, contando verdades y llamando a las cosas por su nombre, no es destacable porque no hay nada como un Quinto apoyado en una barra fija con levantamiento de casco de cerveza.
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