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Los 15 días tras la crisis entre España y Marruecos: las mentiras que arrinconan a Ceuta

El Gobierno de España sigue sin clarificar cómo acelerará la salida de Ceuta de miles de marroquíes utilizados por Marruecos, un país al que ningún ministro español ha criticado y que ahora organiza una campaña de marketing exhibiendo el control de las mismas fronteras que abandonó el 30 de julio

Quince días después de la presión ejercida por Marruecos sobre España a costa de Ceuta, tras permitir la entrada de miles y miles de personas por el espigón del Tarajal sin controlar lo más mínimo su frontera y espacios próximos, la ciudad arrastra varios asuntos que no han sido resueltos.

Son las claves sangrantes de una crisis que ya nadie califica de migratoria. Una crisis que ha supuesto un auténtico mazazo contra una ciudad que ha visto colapsados sus servicios básicos y que sufre una inseguridad cada vez más evidente.

Tanto, que los barrios se han levantado para exigir presencia de Policía y del Ejército, en este último caso con capacidad operativa.

¿Qué es lo que se sabe de esta crisis?, ¿en qué líneas nos movemos? Estas son algunas de las claves que, lejos de estar resueltas, siguen en el punto de mira.

¿Cuántos entraron en avalancha y qué número permanece en Ceuta?

Existe un baile de cifras oficial sobre la cantidad real de personas que llegaron a acceder por el espigón del Tarajal desde Marruecos. Oficialmente, los distintos ministros han ido modificando sus mensajes.

De los 40.000 se pasó a 70.000 y finalmente ya se están comunicando cifras de 80.000. Como sucedió en mayo de 2021, Interior ha evitado incluir ese dato en los balances oficiales que cada 15 días publica en su página web el Ministerio del Interior.

Queda en evidencia que en solo 48 horas accedieron por las bravas a Ceuta la misma población que oficialmente tiene la ciudad.

Los retornos se fueron produciendo de manera casi inmediata, pero de no todos, queda una bolsa de unas 8.000 o 10.000 personas en Ceuta.

Otra cifra que nadie se atreve a concretar, quizá porque ni siquiera se sepa el número, dado que se escondieron en asentamientos por los montes y acantilados. La Ciudad sospecha que prácticamente 9.000; Interior los cifró en 5.000. ¿Pero cómo es posible saberlo si hay asentamientos que ni siquiera se conocen al ser zonas privadas?

El asilo y la expulsión, un plan de urgencia que no tiene plazos

La Ciudad exige la expulsión inmediata de las personas que siguen en Ceuta, pero hay dos claves que tienen que ponerse encima de la mesa, las relacionadas con los trámites de expulsión y asilo que se deben llevar a cabo.

Primero, quienes no han retornado voluntariamente a su país tienen que ser identificados por la Policía, pero además están los plazos que se deben cumplir y la necesidad de personal suficiente.

En cada comparecencia que lleva a cabo el Ministerio del Interior alude a los compromisos, pero no habla de plazos, ni días y fechas porque materialmente es imposible que la ciudad vuelva a la normalidad en tiempo récord.

Hay un grueso importante de marroquíes que pedirá asilo y si no hay recursos suficientes para desatascar esta área no se puede cumplir con los plazos para mantenerlos fuera de las calles.

En un reportaje publicado por este periódico, el propio exresponsable de la Brigada de Extranjería de la Policía Nacional, Ramón Caudevilla, ponía negro sobre blanco la clave de una realidad sobre la que nadie quiere posicionarse.

Puso el foco en los plazos. “Sacar a estas personas va a costar mucho tiempo”, razonaba. Y lejos de equivocarse, ninguna autoridad del Gobierno central arroja luz para conseguirlo.

Hace falta personal y acelerar unos trámites que ahora mismo son imposibles. El asilo es la vía explotada desde hace muchos años por los marroquíes para terminar cruzando a la Península al haber permanecido el tiempo legal en Ceuta sin obtener respuesta. Forma parte de una estrategia consentida que desvirtúa las necesidades de los auténticos peticionarios de protección.

El polvorín de la playa del Trampolín y los menores

La playa del Trampolín se ha convertido en uno de los más graves problemas de seguridad e insalubridad, debido a la cantidad de personas que se han concentrado y su participación en cuantiosos conflictos que tienen que ver con enfrentamientos entre nacionalidades.

La Ciudad ha puesto el foco en la salubridad del mismo y la Policía ha asistido a varias reyertas entre los ocupantes.

Interior anunciaba ayer datos policiales para reforzar esa seguridad. Llegará una unidad de la UPR con 45 nuevos policías. Aún así, la transformación de esta playa en asentamiento se ha convertido en un grave problema.

Mientras, los más de 1.500 menores registrados suponen también un factor importante. La reagrupación familiar pretendida, ¿cómo se llevaría a cabo?

Otras que se han intentado históricamente haciendo retornar al menor a Marruecos han chocado con la disparidad de criterios mantenidos por la propia Ciudad y el vecino país a la hora de cómo hacer entrega de un menor. ¿A quién y cómo?, ¿debe estar el padre o la madre necesariamente al otro lado de Tarajal o sirve el enlace que designe Marruecos?

El interés superior del menor o, mejor dicho, la manera de interpretarlo impide que esos procedimientos puedan salir con la facilidad a la que se aferra mediáticamente el Estado.

Marruecos, el “país de fiar” porque acepta a los mismos nacionales que envió a la frontera

Distintos ministros -Interior, Exteriores, Defensa, Política Territorial e Infancia- que han desfilado en estos días por Ceuta han puesto el foco en ensalzar el papel de Marruecos en esta auténtica crisis. Pero lo han hecho solo atendiendo a un punto: que el vecino país ha aceptado el retorno de sus propios nacionales.

Callan al apuntar a la clave de todo esto: por qué ese mismo Marruecos promovió que sus propios ciudadanos cruzaran sin freno el espigón del Tarajal, dejando más de 140 muertos, según el balance que hace la oenegé Ca-minando Fronteras.

En esa cobertura, se ha insistido en “lo excepcional” de lo que pasó. Pero nadie alude a cómo en las jornadas previas a la entrada masiva, se escribieron crónicas diarias de noches con más de mil intentos de entrada por mar y se alertó de que podía producirse otra crisis de mayo.

Los servicios de Información y el CNI avisaron; el Gobierno lo niega, pero es un hecho constatado que días previos a la fiesta del trono, al gran día para Mohamed VI, los arenales marroquíes carecieron de vigilancia mientras cientos de personas se echaban al mar.

Más grave aún, venían desplazados de todos los puntos del sur y no se intervino en ningún momento para hacer batidas en el lugar, a pesar de que se dejó por escrito esa movilización con un único fin: cruzar a Ceuta.

Ahora, en cambio, ante el aviso de entrada masiva para este 15 de agosto, Marruecos blinda montes y frontera y permite grabaciones de todos sus pasos y gestiones como visión amplificada. ¿Cómo no llevó a cabo esa acción cuando tenía una visión diaria de lo que ocurría?

La campaña de marketing del 15 de agosto

Marruecos está mostrando ahora al mundo entero cómo se refuerza para proteger la frontera sur de Europa. Ha colocado incluso concertinas, además de habilitar una especie de barrera en la zona conocida como Bab Sebta. ¿Cómo no lo hizo antes?

A todo eso suma el aumento de agentes por todos lados, tierra, mar y aire. Lo hace ahora, tras una crisis sin igual que no ha obtenido ni una sola crítica por parte de España. Lo hace atendiendo una mera convocatoria a través de redes sociales, pero no lo hizo por la cantidad de hechos objetivos que venían repitiéndose noche tras noche.

Ceuta se ha visto atrapada en una nueva tensión entre países cuyo origen no ha sido concretado en ningún momento.

Las hipótesis son tan amplias como artículos quieran escribirse, aunque todos terminan con la misma consecuencia: hubo una agresión sin precedentes sobre una ciudad española a la que no se reaccionó de la manera más rápida ni contundente.

Policía Nacional y Guardia Civil, y el roce en plena frontera: coordinación inexistente

Las fuerzas de seguridad estuvieron de brazos cruzados, en el sentido de no poder intervenir mientras los civiles de Marruecos eran animados a bordear la estructura del espigón. Sí que CNP y Guardia Civil escenificaron un enfrentamiento entre mandos por tener o no abierta la famosa puerta por donde entraban a la carrera cientos y cientos de personas.

Las imágenes de tamaño desencuentro, con cierre de verja y llave escondida por parte de un mando, evidenciaron que la coordinación entre Cuerpos o ese control obligado y ordenado en una auténtica crisis era una falacia.

Más bien hubo choque de trenes en vez de una hoja de ruta clara de acción.

Qué pasó con el Ejército

El Ejército era alertado ese mismo jueves para desplegarse con todo su material.

Esa orden de actuar se desactivó, no quería verse la imagen de legionarios y regulares actuando en la playa como sucedió en 2021.

La magnitud de lo que sucedía llevó finalmente a que se tuviera que variar la orden y encomendar la marcha de los militares bajo mando de la Guardia Civil.

Los quince días que han transformado una ciudad

15 días después Ceuta se ha convertido en una ciudad extraña, con parte de su población atrapada en el miedo, luchando contra una inseguridad que parte de la cúpula de la Policía Nacional ha llegado a tildar de subjetiva, esa misma cúpula que ha sido cuestionada por todos los sindicatos.

Una ciudad preñada de rumores, con confinamientos no ordenados sino seguidos por quienes se sienten así más seguros, como en tiempos de covid.

Ceuta espera salir de esta crisis que socialmente ha marcado un antes y un después porque la ha dejado tocada en lo emocional, con negocios que no hacen caja y van sumando pérdidas, con repunte de delitos que han terminado bloqueando los juzgados, ralentizando otros casos importantes.

Y todo esto sin que sepamos todavía por qué se produjo el 30J, que hizo que en 24 horas se meneara el avispero para echar a miles y miles de marroquíes al mar. Otra vez más, haciendo temblar los cimientos de la historia.

Y a pesar de esta crisis histórica, el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ni se presentó de inmediato a atender la mayor urgencia que tenía este país y tardó solo un día en cambiar esa preocupación por la recomendación de las mejores canciones del verano.

El trasfondo del 30J podrá conocerse algún día para intentar entender las claves que siguen sumidas en la oscuridad de las trincheras fronterizas que hasta Europa ha preferido olvidar y hacer aflorar las mentiras que arrinconan a Ceuta y las verdades.

Ver comentarios

  • La primera respuesta es que el gobierno pensaba y piensa que el país vecino iba a poder atraer a sus nacionales de vuelta y así se solucionaría casi toda la crisis, pero no ha pasado así, se les ha ido de las manos a ambos y ninguno es capaz de poner una solución.

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