Una circunstancia extraña se produjo en la noche del sábado al domingo, cuando tres vehículos salieron ardiendo en zonas limítrofes y prácticamente a la vez. El primero de ellos fue en Príncipe Felipe, en el lugar donde antiguamente se encontraban las caracolas y los otros dos en Loma Colmenar. Los miembros del Servicio de Extinción de Incendios se tuvieron que multiplicar para poder atender todos estos fuegos y apagarlos. Está claro que seguramente intervinieron las mismas personas o que estaban de acuerdo todas ellas, porque resulta difícil entender que en tan corto espacio de tiempo se produzcan hechos de esta índole. De todas maneras, aunque pudiera parecer, como se sospechó al principio, que se podría tratar de una trampa para apedrear a los miembros del Servicio de Extinción de Incendios, no pasó nada, aplicándose el protocolo que está acordado entre las dos administraciones.





