Yo, como padre de dos menores de 14 años, me dirijo a ustedes con el fin de expresar mi más profunda disconformidad y preocupación respecto a una situación que considero inaceptable y potencialmente traumática para los menores que hacen uso de las instalaciones del Pabellón Díaz Flor, gestionadas por el Instituto Ceutí de Deportes (ICD).
En concreto, me refiero a la falta de control y regulación en el uso compartido de las duchas entre adultos y menores. Actualmente, los niños que participan en actividades deportivas en este pabellón se ven obligados a compartir horarios en las duchas con adultos que, sin ningún tipo de consideración ni respeto hacia los menores, se duchan completamente desnudos (en "pelota picada"), exponiendo sus partes íntimas (genitales) sin ningún tipo de pudor.
Esta situación no solo resulta inapropiada, sino que pone a los menores en un contexto incómodo y potencialmente traumático, ya que no están acostumbrados ni preparados para enfrentarse a este tipo de exposición.
Además, esta falta de regulación supone un riesgo adicional al permitir un contacto físico no intencionado entre adultos y menores en espacios tan reducidos como las duchas. Esto podría derivar en situaciones altamente preocupantes que atenten contra la seguridad e integridad emocional de los niños.
Entendemos que tanto niños como adultos pagan una cuota mensual por el uso de las instalaciones y que el acceso está controlado. Sin embargo, consideramos imprescindible implementar medidas inmediatas para garantizar la seguridad y bienestar de los menores. Por ello, solicitamos:
Control estricto del acceso a las duchas: establecer horarios diferenciados para menores y adultos o habilitar duchas separadas para evitar este tipo de situaciones.
Obligatoriedad del uso de ropa interior o bañadores: tanto para adultos como para menores durante el uso de las duchas compartidas, con el fin de evitar exposiciones innecesarias.
Revisión previa del historial penal: exigir a los adultos que acceden a las instalaciones deportivas la presentación de un certificado negativo de antecedentes penales por delitos sexuales contra menores, como medida preventiva básica.
Uso adecuado de otras instalaciones disponibles: hacer uso de otros baños o duchas existentes en el pabellón para evitar esta convivencia forzada entre adultos y menores en un espacio tan íntimo.
Esta situación ha llevado a muchos padres, incluyéndome a mí, a tomar la difícil decisión de dar de baja a nuestros hijos en las actividades deportivas ofrecidas por el Pabellón Díaz Flor.
Consideramos que estas circunstancias no solo afectan negativamente al desarrollo emocional y psicológico de los menores, sino que también vulneran su derecho a practicar deporte en un entorno seguro y respetuoso.
Es inadmisible que una institución pública como el ICD permita que esta problemática persista cuando existen soluciones viables para garantizar la protección y bienestar tanto de los menores como del resto de usuarios.
Por todo lo expuesto anteriormente, solicito una respuesta inmediata y acciones concretas por parte del ICD para resolver esta situación. Como padre/madre preocupado/a por la seguridad y el bienestar emocional de mis hijos, espero que se tomen medidas efectivas para evitar que otros niños tengan que enfrentarse a experiencias similares en el futuro.
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