Por fin trajo el verde mayo correhuelas y albahacas a la entrada de la aldea y al umbral de las ventanas… diría el gran Miguel Hernández. Y en efecto llegó mayo y con él la calidez de los mediodías, el florecer de los campos y… las elecciones autonómicas y municipales en toda España. Quizás en demasiadas ocasiones consideramos con impropia ligereza la celebración de unos comicios democráticos.
La habitualidad del hecho ( o la bisoñez de la persona) hace incluso que algunos como el Secretario General del PSOE, J. A. Carrasco, en un ejercicio de irresponsable ligereza intelectual, lo consideren meramente un “trámite”. Y sin embargo, una simple ojeada a nuestra historia nos debería hacer comprender a todos la maravillosa excepcionalidad del periodo que estamos disfrutando en materia de derechos y libertades.
Elegimos. Elegimos todos los ceutíes. Con igualdad de derechos y por tanto con igualdad de voto. Y elegimos a aquellos que van a ejercer la alta responsabilidad de gestionar la res publica los próximos cuatro años. Y elegimos de forma indirecta a la persona que, por ostentar la Presidencia de la Ciudad Autónoma, va a representarnos a todos los ceutíes. Establecida por tanto la transcendencia excepcional del momento, parece evidente la necesidad de atinar con la elección. Y los ceutíes van a disponer para ello de una variada paleta multicolor entre los que poder expresarse. Variada y curiosa mientras que, a la par, sigue integrando a las opciones más tradicionales y recurrentes de las ultimas épocas.
Los ceutíes podrán decantarse por una opción como Caballas que nació como amalgama de dos fracasos continuados (la UDCE y el PSPC) y que ha resultado ser un gran fiasco en sus primeros cuatro años de vida. Agrupada en torno a la personalidad inasequible al desaliento e inamovible en su auto asumido rol de Faro de Oriente de J. L. Aróstegui, no ha podido cumplir su expreso deseo de aglutinar el apoyo de los más desfavorecidos, ni de representar de forma implícita a los musulmanes de Ceuta. Los ceutíes más necesitados de ayuda pública han sabido distinguir con claridad entre el polvo y la paja, y comprender que nadie ha trabajado con más intensidad que Juan Vivas por una auténtica e intensa política social. Y los ceutíes musulmanes han demostrado que son ante todo y sobre todo eso, ceutíes y que por tanto no desean, sino que rechazan con naturalidad que ningún grupo político pretenda monopolizar su voz o sus creencias. No parece que una fuerza política que se desmorona día a día como Caballas pueda aspirar a algo más que ser muleta de un buen capote.
Y también dentro de las opciones tradicionales subsiste el PSOE. Después de recibir tres estrepitosos portazos del pueblo de Ceuta en las últimas elecciones autonómicas, generales y europeas, vuelven a presentarse con un cartel similar impostando renovación cuando ésta es imposible ante la ausencia de banquillo suficiente. Carracao fio toda su labor de oposición a acreditar la supuesta corrupción de Vivas y su Gobierno. Llegados a estos comicios, nada ha podido demostrar, la justicia ha puesto luz a todos sus intentos de sembrar oscuridad y el secretario general socialista alcanza este punto de la historia sin discurso y sin credibilidad. La grandilocuencia y el exceso terminan naufragando ante la verdad. Triste trayectoria para el socialismo ceutí de la mano de este secretario general.
Después de este breve análisis de las dos opciones “tradicionales”, no resta sino expresarme sobre la opción que representa mi partido, liderado por Juan Vivas, y para ello, pocas palabras son necesarias. Es la opción mayoritariamente elegida por los ceutíes en los últimos 15 años. Nos conocen bien. Somos quienes somos. Conocen nuestras caras, nuestra trayectoria, nuestra vida y nuestra entrega en la modernización y en la trasformación de esta tierra desde el año 2001. Somos un valor conocido, fiable y previsible. Mejorable sin duda, pero solvente y con un buen bagaje en el camino recorrido. Hace ya años que nos echamos Ceuta a nuestras espaldas para hacerla avanzar y progresar. Y seguimos con ilusión, con vocación, con ganas y con proyecto. Un valor seguro.
Llega mayo y con él llega la alegría de la puesta en escena de nuestra libertad.





