Una vez más se pone de relieve el estado de flojera institucional en asuntos urbano- domésticos, por llamarlos de alguna manera, como este de la Puerta del Puente del Cristo.
«Una puerta sin títulos y un baluarte vestido de publicidad». Así titulé un artículo que se publicó en el Faro de Ceuta en octubre de 2023. En él decía: «...el que no hayan sido capaces de encontrar dos blasones para la puerta neorrenacentista para singularizarla... solo nos hace decir, veinte años después, que la obra fue de traca...». Lo decía porque, en una reconstrucción tan suigéneris como la que se hizo, bien podían haberle dado más empaque al lugar, conociendo como se conoce perfectamente su historicidad. Sigo pensando que el sitio merece mejor recreación de la que ofrece actualmente (que pareciera que se ha reconstruido para soportar las lonas publicitarias que envuelven la oficina de Turismo y ser reposo de pavanas). Por cierto, cuando las quiten (las lonas), porque supongo que algún día habrá “Consejero de Turismo & Asesor” con sentido común para ello, podían pintar el revellín de los Mallorquines de color semejante a la piedra de las murallas y así, por lo menos, pasaría menos advertido el pastiche.
Pero volviendo a la puerta del Puente del Cristo, ¿por qué sigue sin escudo de armas la puerta?, porque haberlos haylos en nuestros museos. Para algo tiene remarcado un escudo de campo vacío y una hornacina superior, supongo porque alguien pensó que a esa puerta correspondería poner elementos nobles que hicieran referencia al lugar ¡No encontrarán en la Ciudad mejor sitio que este para poner un escudo de armas!
Con frecuencia paso bajo el arco del puente, ya de vuelta de la caminata matutina, y no hay vez que, aunque sea por unos segundos, no me acuerde de la desidia de cuantos “consejeros & asesores” han pasado por la Ciudad con “incompetencia” en patrimonio; al mismo tiempo que me viene un lema rescatado del olvido por Antonio Guerra (al que sigo con atención y no poca admiración) en su artículo «Mi solidaridad con Ceuta», y que hago mío por lo que representa de síntesis de una parte de la historia de este pueblo: defendiendo la causa suprema de mantener a Ceuta española, tal como le había sido cedida, «Y aquellos valientes ceutíes fueron leales servidores a Ceuta y a España, habiendo luchado bravamente, muriendo miles de ellos incluso llegando a jurar morir por España, hasta el punto de tener colocada a la puerta de entrada a Ceuta por el Cristo del Puente el siguiente lema: “Muertos sí, vivos, jamás”».
Pues eso, ya tienen un lema para el blasón de la puerta del Puente y si no que le pregunten a mi amigo Barceló, que seguro que conoce otros, pero como este ninguno.