La Ciudad Autónoma de Ceuta actuará de urgencia sobre la pasarela peatonal de la barriada Juan XXIII después de que los últimos temporales hayan agravado los daños estructurales detectados en la infraestructura.
El deterioro del puente, que conecta la barriada con el paseo marítimo y la playa, ha obligado a acelerar los trámites administrativos para iniciar las obras lo antes posible.
El presupuesto estimado para la actuación en la pasarela asciende a 1.969.505 euros, con un plazo de ejecución de seis meses, una vez iniciados los trabajos.
Según fuentes del Ejecutivo local, el puente presentaba desde hace tiempo un aspecto deteriorado, especialmente en la zona más visible de la estructura. Aunque inicialmente se pensaba que los problemas eran principalmente superficiales, un estudio patológico encargado por el Ayuntamiento detectó diversas deficiencias estructurales que requerían intervención.
A partir de ese informe se inició la redacción de un proyecto de ejecución para su reparación. Sin embargo, las últimas borrascas provocaron nuevos desprendimientos, lo que llevó al arquitecto municipal a inspeccionar nuevamente la infraestructura y concluir que la estructura se encuentra ya muy dañada, recomendando una actuación de emergencia.
Tras el nuevo informe técnico, el Consistorio ha tramitado un expediente de emergencia para poder intervenir sin esperar a la finalización del proyecto inicialmente previsto. La actuación contempla finalmente una intervención mucho más profunda, que podría implicar la sustitución prácticamente completa de la pasarela actual por una nueva.
De forma paralela, el Ayuntamiento ya ha solicitado las autorizaciones necesarias a las administraciones competentes, entre ellas Costas y Carreteras, debido a la ubicación del puente sobre la N-352 y en un entorno cercano al litoral.
La previsión municipal es que las obras comiencen durante el mes de marzo, dada la urgencia de la situación. La empresa Dragados será la encargada de ejecutar los trabajos, que tendrán un plazo estimado de seis meses.
Los trabajos comenzarán con la implantación de obra, que incluye la preparación del terreno, el vallado perimetral de seguridad, la limpieza y nivelación del área y la instalación de oficinas técnicas, vestuarios y servicios para el personal.
Además, se organizarán los accesos y la circulación interna de la obra, separando el tránsito de maquinaria pesada del paso de los operarios para evitar riesgos. También se habilitarán zonas de acopio de materiales, depósitos de residuos y espacios para la instalación de grúas y maquinaria especializada.
Una de las actuaciones clave será el recalce y refuerzo de la cimentación, que permitirá consolidar los apoyos de la pasarela. Esta intervención busca restablecer la capacidad portante de la estructura y evitar posibles asientos diferenciales o colapsos, agravados por el envejecimiento de la infraestructura y la acción directa del oleaje y los temporales.
Las obras incluirán una rehabilitación estructural integral, con técnicas como hidrodemolición, pasivado de armaduras, regeneración de superficies y reparación de los elementos dañados. El objetivo es restaurar la integridad de la construcción, mejorar su capacidad de carga y garantizar las condiciones de seguridad para su uso.
Todas estas actuaciones se recogerán en un proyecto de rehabilitación estructural elaborado por un ingeniero especializado, conforme a lo establecido en el Código Estructural aprobado por el Real Decreto 470/2021, que regula las estructuras de hormigón, acero y mixtas en obra civil.
Además, la infraestructura contará con tratamientos de protección específicos frente a agentes externos. Entre ellos se incluyen protecciones anticorrosión, pinturas epoxi, impregnaciones hidrofóbicas, inhibidores de corrosión y sistemas de protección catódica para prolongar la vida útil de la estructura.
Durante el periodo de ejecución será imposible utilizar la pasarela actual, por lo que el proyecto contempla soluciones provisionales de acceso peatonal para evitar el aislamiento de la barriada.
Actualmente, el único punto alternativo para cruzar la N-352 se encuentra a 625 metros de distancia, lo que afectaría a numerosos vecinos y a usuarios de equipamientos públicos cercanos, como una guardería infantil o el polideportivo municipal.
Para minimizar las molestias, se prevé rehabilitar una escalera exterior existente que actualmente está clausurada por su mal estado, así como instalar una pasarela provisional peatonal que permita mantener la conexión entre la barriada y el entorno durante las obras.
La intervención en el puente se enmarca además en las actuaciones previstas en la barriada de Juan XXIII, donde también está programada una importante rehabilitación de fachadas y una intervención estructural en los edificios, cuyos contratos ya han sido adjudicados.
El inicio de estas actuaciones está previsto aproximadamente para el mes de mayo, por lo que ambas intervenciones contribuirán a una mejora integral del entorno urbano y de la seguridad de los accesos a la zona.
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