Cuando el balón echó a rodar el pasado 15 de agosto ante el Real Valladolid, pocos se atrevían a imaginar este desenlace. La permanencia era el objetivo de una Agrupación Deportiva Ceuta que estaba en la quiniela de los equipos que más iban a sufrir.
Nueve meses después, el Estadio Alfonso Murube despidió la temporada entre aplausos, un gesto completamente contrario a los llantos que muchos imaginaban.
Los de José Juan Romero cerraron la campaña con una tremenda victoria contra el Albacete y sumando finalmente 61 puntos, una cifra quimérica si se planteaba meses anteriores. Firmando un curso inmaculado, flota una pregunta en el ambiente: ¿qué hemos hecho?
Lo que ha conseguido el Ceuta tras su regreso al fútbol profesional forma parte de la historia no solo del club, sino también de toda la ciudad autónoma. El equipo de José Juan Romero ha demostrado competir de tú a tú con rivales de enorme calidad, escribiendo las páginas más brillantes de la entidad caballa.
Navegando entre la inicial incertidumbre, la plantilla blanquinegra logró crear el ya famoso Súper Ferry, un equipo que quedará para el recuerdo. Unos jugadores que consiguieron además establecer un estilo propio.
La cita del pasado sábado contra el Albacete supuso también la última fecha de muchos futbolistas vistiendo la camiseta blanquinegra. Rubén Díez y Youness Lachhab protagonizaron el último baile en la medular caballa. Los centrocampistas dicen adiós al Ceuta tras haberlo dado todo y haber crecido junto a la entidad deportiva.
También supuso el último compromiso de Marcos Fernández, el cedido del que se enamoró toda la afición. El catalán dejó su enésimo torpedo de la temporada, anotando un precioso gol al más puro estilo fútbol sala. Por otro lado, también se despidió el queridísimo Bassinga, que regresará a la Unión Deportiva Las Palmas.
Además de estos casos, habrá nombres que tampoco estarán el curso que viene, fruto de la alta volatilidad del mercado futbolístico. Ante esta situación, la hinchada se encargó de ovacionar hasta al último futbolista, tras una campaña de cuento de hadas.
Sesenta y uno. Una cifra que, pronunciada en voz alta el pasado verano, habría sonado a fantasía para la mayoría de los aficionados caballas. El objetivo era claro y humilde: conseguir la permanencia en el regreso del Ceuta al fútbol profesional.
Sin embargo, los de José Juan Romero fueron pensando semana a semana hasta completar una campaña que supera cualquier previsión inicial. Tras 42 jornadas de guerra encarnizada, los blanquinegros lograron mantener la categoría con solvencia, e incluso, fantasear con unos play-off de ascenso.
Los 61 puntos logrados son mucho más que una estadística, son un reflejo de nueve meses de trabajo, sacrificio y crecimiento continuo.
Todo lo conseguido tiene un culpable, más allá de los futbolistas y entrenadores: la afición. Esa hinchada blanquinegra que ha viajado miles de kilómetros para ver al Ceuta, en las buenas y en las malas rachas.
Además del gran apoyo fuera de la ciudad autónoma, han convertido al ‘Alfonso Murube’ en uno de los estadios más temibles de la categoría de plata y los números lo han ido corroborando.
Tras 42 jornadas, el Ceuta no finaliza cualquier temporada, acabando con un punto y final a un sueño que ha llenado de alegría a toda la ciudad. Ante todo lo conseguido en un periodo corto de tiempo, merece la pena detenerse un instante, darle valor a la hazaña y preguntarse, ¿qué hemos hecho?
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