El colectivo magrebí del CETI volvió a bajar ayer a la plaza de los Reyes. Una vez más emprendieron la ruta para liderar una protesta partiendo de la casilla de la razón. Tienen una sentencia del Tribunal Supremo que, contundente, ha dicho que los solicitantes de asilo cuya petición haya sido admitida a trámite pueden circular libremente por todo el territorio nacional. Y ese ‘todo’ significa que si se está en Ceuta o Melilla se puede ir uno a Salamanca si le da la real gana. En su día la Delegación usó el efecto llamada para sortear todo tipo de sentencias favorables y quejas de las oenegés. Ahora se enrocan en el estudio de una sentencia para retardar aún más en el tiempo la libertad de movimiento que en Ceuta, como en Melilla, se entiende en ‘modo particular’, como todo lo que tiene que ver con la inmigración. Y es que aquí, por mucho que el Defensor del Pueblo proteste o que las oenegés consigan el favor de los tribunales se hace lo que se quiere, hasta el punto de convertir esas burbujas llamadas CETI en centros de retención que burlan los periodos establecidos legalmente para hacer el trabajo sucio a un territorio peninsular que necesita esas fronteras para no ser molestado.
No ha llegado el momento en que alguien en condiciones presente una denuncia como se debe por todo lo que sucede a este lado del Estrecho. Quizá no se haga porque en este sistema cada pieza de la maquinaria funciona en su justa medida y nadie quiere salirse del hueco que le ha tocado en el engranaje. Por eso se permiten tantas situaciones absurdas que pasan por mantener a cientos de personas durante meses y meses residiendo en módulos, sin cumplir sentencias y sin acatar las directrices de instituciones como la del Defensor, que hablan, exponen y denuncian pero también permiten que el contenido de todo lo que hablan, exponen y denuncian sea pisoteado sin reaccionar de ninguna manera. El colectivo argelino y marroquí del CETI ha vuelto a salir a la calle para defender sus derechos. No sé cómo no se sonrojan quienes los pisotean.







Se le está dando a Ceuta (y a Melilla) un carácter de confinamiento territorial, en situación de normalidad, que no tiene ningún otro lugar del Territorio Nacional, con lo cual se le hace el caldo gordo a las pretensiones anexionistas marroquíes que pueden argumentar que ni las propias Autoridades Gubernativas Españolas conceden a las Ciudades de Ceuta y Melilla una situación de igualdad con el resto del Territorio Nacional dándolas un carácter de exclusión por lo que pudieran asimilarse a territorios "extranjeros" o puramente coloniales que se acrecienta por su exclusión de la unión aduanera europea y del paraguas de la OTAN
"Dios se rie de los que deploran las consecuencias de lo que ellos mismos han creado"
Bossuet (obispo y famoso literato, S.XVII)