Ya ha llovido desde el 28 de mayo y al Gobierno solo le queda dar muestras al ciudadano de que no está endiosado, de que si ocupa sillón es única y exclusivamente para atender al ciudadano.
Ceuta no está bien. Nada bien. Las barriadas se quejan por las malas infraestructuras, por carencias en los servicios, por calles que nadie limpia. No les faltan razones, muy al contrario, están siendo demasiado benévolos en sus denuncias.
Ojo, no solo sufren las barriadas. Cualquiera que se dé una vuelta por el centro confirmará no solo la suciedad de las vías sino el mal olor y la total ausencia de una intervención de choque que consiga un mínimo de dignidad.
Hay cosas que no se pueden pasar por alto y cuesta entender cómo dos meses después de la victoria popular parece que se está buscando la mecedora para pasar los 4 años empujados además por la psicosis de haberse sentido ganadores de las generales con un hat trick de parlamentarios.
El alcalde Vivas sabe perfectamente lo dura que fue la campaña para conseguir de nuevo la renovación de la alcaldía. Sabe perfectamente lo que es hacer una campaña de bajo nivel para evitar encontronazos en barrios. Como lo sabe, es hora de que no se le olvide y de que meta mano a una ciudad que no pasa por sus mejores momentos y que muestra una imagen nada acorde con la que quiere venderse.
Esa imagen de dejadez puede vestirse con las mentiras que quieran porque quedarán evidenciadas por la realidad de darse una vuelta por el centro y tener que contener la respiración porque las calles apestan debido a que el nivel de limpieza no es el que debe. O darse esa misma vuelta por las barriadas y tener que escuchar la ira de unos vecinos que conviven con la misma basura día tras día porque no sube el barrendero. ¿Siglo XXI? Tener que escribir que un vecindario reclama limpieza o una marquesina avergüenza a cualquiera. Endiosarse es el peor cáncer de la política. Eso y perder la memoria aunque sea de hechos recientes.






