El juez dictó ayer autos de entrada en prisión y sin fianza para los dos detenidos el pasado viernes por la UCRIF del Cuerpo Nacional de Policía por tráfico de inmigrantes. Tras permanecer el fin de semana en los calabozos de dependencias policiales, el presunto cabecilla de la red, el marroquí N.T., así como el agente de la Policía del Puerto fueron puestos ayer a disposición del juez que, tras tomarles declaración, ordenó su ingreso en la cárcel de Los Rosales por un presunto delito de tráfico de inmigrantes. El Ministerio Fiscal solicitó, en un calificación inicial, 8 años de prisión para cada uno de los detenidos.
Todos los agentes integrantes del grupo UCRIF habían participado en el seguimiento que, durante varias semanas, habían estado realizando sobre los dos detenidos, al considerar que podían estar implicados en una trama de pase de inmigrantes a la península.
Tras la puesta a disposición judicial de la pareja ha trascendido que durante este periodo estuvieron controlando la zona de puerto y frontera ante la sospecha de que pudiera estar fraguándose el pase de algún indocumentado. Se investigó dos vehículos, uno modelo Toyota y otro Peugeot, que eran empleados por los ya detenidos. Concretamente el mismo día de la operación, de cuyos resultados informó la Jefatura Superior en nota de prensa, la UCRIF montó una vigilancia a primera hora de la mañana en la explanada de Loma Margarita, en donde se captaría la llegada de uno de los vehículos y la del otro con el inmigrante ya cargado. Allí fue donde se hizo el trasvase del indocumentado, que se introdujo en el maletero del coche que el agente portuario conduciría hacia el puerto. Sin problema alguno habría pasado el control de la Guardia Civil por el carril destinado a los trabajadores portuarios, mientras el presunto cabecilla de la red accedía a la estación marítima con una maleta para embarcar a pie.
La Policía esperó a que el agente se introdujera en la bodega del barco con el vehículo en donde estaba cargado ya el inmigrante, procediendo a su detención. Por la parte superior otros agentes interceptaban al presunto cabecilla que ya estaba fichado por la Policía por hechos similares.
En las diligencias policiales entregadas al juzgado no se hace constar el precio que habría pagado por el embarque este indocumentado, pero sólo por el hecho de que haya un agente de seguridad de por medio la cifra rondaría los 6.000 euros.
Presión migratoria, el negocio de algunos grupos
Ceuta se convierte en zona de trasvase continuado de inmigrantes, lo que convierte la ciudad en un lugar erigido en objetivo privilegiado para los grupos organizados. La presión ejercida sobre los camiones de basura y en el recinto portuario refleja también la existencia de individuos que se dedican a facilitar los pases de éstos sin papeles, prometiéndoles la salida hacia la península de una forma más o menos organizada a precios muy variables.