Volveré a Ceuta en unos días y ahora, más que nunca, siento añoranza de esta tierra que forma parte de mí.
Echo de menos todo: mis alumnos, mis compañeros del Camoens, los vecinos de la calle Alfau, mi perra que siempre me espera, la gente y la vida cotidiana.
Me niego a tener miedo, a renunciar a la libertad, a no poder darle de comer a mi colonia de gatos a la que acudo cuando amanece, a desayunar en el bar las balsas cercano al antiguo hospital, abrazar a Pedro, pedirle a Jesús la tostada con café mientras el pringue me enseña los números de la cruz roja. Quiero volver tranquilo a casa, sin estar en la retaguardia cuando Abby husmea o ventea el aire.
Quiero entrar y salir del instituto como siempre y ver a los chicos que celebran la vida al comienzo de curso.
Reivindico lo cotidiano, lo de todos los días, las costumbres rutinarias que imprimen la jornada, volver a las charlas en el parque de perros, ir a comprar al mercado central, mojar los churros en el café y escuchar el murmullo mañanero del bar mientras ojeo el periódico.
Refrescarme los pies en la orilla de Benitez, visitar el pino centenario que se encuentra en la ladera del monte junto al cauce del arroyo de Calamocarro.
Fundirme en el ambiente de Hadú entrar en la pastelería y observar a las abejas revoloteando los dulces, entrar en las tiendas típicas, morder un melocotón regalado por el frutero.
Y cuando el hambre aprieta sé que en los rosales está " el camarón con un pescado a la plancha o fritos para chuparse los dedos.
Me niego a prohibirme recorrer el parque de Santa Catalina o el de San Amaro, visitar la paz y la memoria del cementerio o subir al faro del Hacho que ilumina el Mediterráneo.
Quiero tomar un té en el cafetín de la pequeña plaza del Príncipe, llevarme aceitunas morunas del mercadillo y bajar a la playa del Tarajal. Me resisto a que el pánico me paralice, a que la angustia me retenga escondido o oír la palabra " cuidado" mil veces al día.
Nadie ni nada puede arrebatarnos la Ceuta de Villajovita, la del Sarchal, la del Recinto; es de todos, es la casa que compartimos más de 80.000 personas.
Estamos preparados para no ser intimidados, para plantar cara a la inseguridad, para no prohibirnos ser como somos.
Tenemos que hacerlo juntos, salvarla de la violencia, unirnos solidariamente, no callarnos, resistir a las presiones de las circunstancias que estamos viviendo.
No podrán, no les vamos a dejar que nuestra convivencia salte por los aires y el desánimo nos enfrente.
Nada ni nadie podrá pararnos.
La Unión Europea (UE), Meta y TikTok han acordado crear un canal específico para intercambiar…
La asociación Militares Con Futuro se ha pronunciado sobre la anulación de los permisos de…
Los leones fueron lanzados al anfiteatro, buscando una celebración, dentro de un espectáculo de gran…
Un grupo de voluntarios de 'Todo por una buena causa' ha realizado un llamamiento urgente…
La autoridad judicial ordenó este lunes el ingreso en prisión preventiva de un marroquí investigado…
La situación que atraviesa Ceuta está bien alejada de la normalidad. No la hay y…