Al igual que en otras muchas ciudades de España, los sindicatos salieron ayer a la calle en Ceuta con motivo del 1 de mayo, Día Internacional de los Trabajadores. En esta ocasión, los mensajes se centraron en reafirmar su compromiso con la cooperación entre organizaciones sindicales en la defensa de los derechos laborales y sociales en todo el mundo ante las transformaciones que se están produciendo a nivel global. Tampoco faltaron reclamaciones de ámbito local, como la indemnización por residencia.
Los sindicatos no se desviaron del guion previsto, si bien la reivindicación de su papel como agentes sociales claves en la protección de los trabajadores merece una reflexión.
Estas organizaciones son conscientes de su importancia en la negociación con la Administración y la patronal, como también lo son de que su mensaje necesita de un giro, al menos en las formas, para acercarse a las nuevas generaciones que se van incorporando al mundo laboral y que no acaban de entender en toda su dimensión la labor de los sindicatos. En ocasiones, por no saber descifrar el contenido de los mensajes y, en otras, por la condescendencia o intransigencia que muestran con el poder en función de su orientación ideológica.
De su esfuerzo de adaptación dependerá en el futuro que los derechos sociales que los españoles han logrado en las últimas cinco décadas se consoliden y puedan mejorar. En un contexto político mundial tan convulso, el cometido de los sindicatos sigue siendo imprescindible, pero deben asumir además el reto de ampliar su campo de acción a los jóvenes, que por desgracia es el colectivo que más está sufriendo la precariedad laboral y unas condiciones de trabajo impropias de una sociedad que presume de moderna y avanzada.







El día del trabajador y no podemos entender que en una ciudad con el número de parados más grande del país la vergonzosa presencia de asistentes y la mayoría personas con trabajo esto demuestra la poca conciencia social de nuestra sociedad y nos lleva a la conclusión de que el dato del paro es falso o el trabajador considera que no vale la pena luchar por su futuro para vergüenza de aquellos que luchamos para alcanzar aquellos de lo que hoy disfrutan así que o los sindicatos olvidan su verdadero cometido o el trabajador tiene lo que se merece.