Andaba yo ayer tarde feisbukeando y twiteando cuando me topé con un nuevo capítulo relacionado con la polémica –que he venido siguiendo– sobre la movilización de la marea verde prevista para hoy jueves. La pretendida puesta en escena por Aróstegui, Palomo, Lobato, Mohamed y Vázquez este pasado lunes (recogido por los medios de comunicación) ha quedado en entredicho por la intervención de un juez que ha puesto finalmente criterio, lógica y ha situado las cosas en su justo lugar. Los representantes de las centrales sindicales, de la Fampa y del sindicato de Estudiantes han quedado retratados.
Si el delegado del Gobierno denegó la concentración días atrás por “extemporánea”, es decir, por no haber sido comunicada en los diez días de antelación que, como mínimo, contempla la norma legal, su decisión junto con su figura fue motivo de la crítica más exacerbada de los que dicen ser demócratas pese a que manifestaron su idea de no hacer caso a la decisión gubernativa.
Los sindicatos y los representantes de los padres de alumnos calificaron la negativa del delegado del Gobierno como de “ridícula”, pero que se iban a concentrar dijera lo que dijera la Delegación del Gobierno. Es más, leí al tal Aróstegui decir que esa decisión adoptada por el delegado, basada en la “extemporalidad”, significaba ser un “argumento de leguleyo advenedizo falto de escrúpulos”, y se quedó tan ancho antes de añadir que iniciaría una demanda por prevaricación. El compañero de orquesta sindical, este Palomo impenitente, afirmó que la negativa del delegado era “un intento de amordazar la protesta”.
Y siguiendo con la lectura de esa noticia reflejada en los medios este pasado lunes, llegó el momento del representante de la Fampa, que pidió increíblemente a los padres que no llevaran a sus hijos a los colegios hoy e insistió en que fuese como fuese, los padres estarían concentrados pese a la negativa.
Mención aparte merece el del sindicato de Estudiantes –un joven supuestamente estudiante– que llamó a los del Partido Popular como “los hijos del Franquismo”. ¿Quién le habrá metido estas cosas en la cabeza al imberbe en cuestión? ¡Cuánto daño ha hecho la LOGSE a este país!
Pues eso, que entendía yo que esto era una batalla más del frente político que mantiene abierto Caballas (Aróstegui-Alí) y sus franquiciados sindicatos y asociaciones contra el Gobierno de la nación, cuando leo esta misma tarde que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) “da la razón a González Pérez y deja la concentración de la ‘marea verde’ en Ceuta sin amparo legal”.
O sea, vamos a ser claros. Aróstegui, Palomo, Lobato, Mohamed y Vázquez, que no se cortaron en la crítica al no bailarle el agua el delegado, deben pensar exactamente lo mismo del presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo y de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dado que este Alto Tribunal ha definido el marco legal y ha resuelto que efectivamente la decisión del delegado del Gobierno basada en la “extemporalidad” de la notificada concentración, era una resolución correcta.
Para situarnos mejor, lo que estos representantes sindicales y asociativos, (que forman parte de la franquicia) Caballas, quieren decir de la decisión judicial es que es: “ridícula”, de “argumento de leguleyo advenedizo falto de escrúpulos”, “un intento de amordazar la protesta” y que son “hijos del Franquismo”.
Bien harían los profesores, el sector educativo en general de Ceuta, y especialmente los padres de alumnos, en no dejarse arrastrar por quienes tratan de sacar réditos políticos aprovechando los tentáculos incrustados en sus órganos de representación.
Después de que el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía haya puesto las cosas en su sitio, viene a cuento ese dicho tan nuestro de “por la boca muere el pez”. ¿Que no?





