El cantante onubense Pitingo dejó su sello particular en el concierto que ofreció con motivas de las Fiestas Patronales en el Auditorio de La Marina.
Raíces flamencas y del soul siguen formando diez años después del inicio de su carrera musical el contenido de sus conciertos, al igual que sus ediciones discográficas. El espectáculo comenzó y terminó con una demostración de que el flamenco no es nada desconocido para este oriundo de Huelva que se tuvo que ir a vivir a la población madrileña de Barajas y que se ganaba la vida en el aeropuerto de Barajas con el transporte de maletas. Sus registros de voz son grandiosos, registros que le permiten variar en un segundo de un profundo quejo a una voz típicamente del Sur de Estados Unidos. Va muy bien acompañado, en esa fusión particular del flamenco con el soul y tiene una gran participación con el público al que hace intervenir en muchas de sus canciones. Desde luego, sus temas particularmente versionados de interpretaciones muy conocidas no duran lo normal de una canción que suele estar alrededor de los tres minutos, sino que lo hace de una manera particular, y en ocasiones se alarga hasta los seis minutos. Dijo que era la primera vez que tenía la ocasión se actuar en nuestra ciudad y señaló que deseaba, a través de su música, que quienes habían acudido a verle pudieran olvidar durante un rato los problemas de la vida cotidiana. Pero no quiso utilizar el escenario para ningún tipo de apología política y comentó que “de éso no entendía”. Además se dio la circunstancia de que era el cumpleaños de su guitarrista y entonces todo el público le cantó el ‘Cumpleaños feliz’ y seguidamente ya se montó un verdadero fin de fiesta flamenco, donde hasta las dos coristas de color que le acompañan en sus galas, se arrancaron a bailar por bulerías. Lo cierto es que todos los que asistieron salieron con un buen sabor de boca de este debut de Pitingo en Ceuta.
La actuación comenzó con 45 minutos de retraso
Hasta cerca de las una menos cuarto de la madrugada no comenzó el concierto de Pitingo. Tres cuartos de hora de retraso y, al parecer, todo se había motivado porque el mismo artista había hecho saber a la organización, a través de su manager, que no entendía las razones de que hubiera tan poca gente. Al final, una vez iniciada la actuación se abrieron las puertas para que entraran más fans del cantante onubense al auditorio.






