-
Acusaron a una joven de propinar una patada al trabajador lo que le provocó una rotura que requirió intervención quirúrgica
La magistrada del Juzgado de lo Penal número 1 dejó ayer visto para sentencia el juicio contra E.S. para quien se piden dos años de prisión por un delito de lesiones contra M.A.R., un portero de una caseta de la Feria que sufrió la rotura de una mano por una supuesta patada que le propinó la acusada.
Los hechos tuvieron lugar el 5 de agosto en una caseta cuando se solicitó la presencia del portero en el interior para mediar en un altercado entre dos chicas. Según declaró M.A.R., instó a una de ellas a abandonar el lugar, a lo que la joven hizo caso omiso abalanzándose sobre la otra chica y enzarzándose ambas en una pelea en la que se tiraron del cabello y se propinaron varios golpes. Fue entonces, cuando el trabajador de la caseta, junto a otro compañero acompañaron a ambas hacia la salida. Aquí es donde las declaraciones de ambos difieren. La acusada manifestó que la había agarrado por el cuello mientras le realizaba una ‘llave’ en los brazos para inmovilizarla, lo que le produjo moratones en varias partes de su cuerpo. El trabajador, por su parte, apuntó a que únicamente la sujetó por los hombros para dirigirla hacia la puerta de la salida.
Una vez en el exterior, y según el testimonio de M.A.R., la joven comenzó a propinarle patadas, una de las cuales le alcanzó en la mano, a consecuencia de lo cual tuvo que ser intervenido quirúrgicamente para colocarle una placa metálica y siete tornillos. El portero destacó la actitud “violenta” de la joven en todo momento, hecho que algunos testigos corroboraron, y que también se saldó con el desgarro de su camiseta después de los supuestos ataques de la acusada.
Por su parte, E.S. negó en todo momento haber golpeado a M.A.R. ya que todo se quedó en “intentos” debido a que agentes de la UIR de la Policía Local la detuvieron trasladándola desde el lugar de los hechos.
Las conclusiones del Ministerio Fiscal se basaron en la coincidencia de las manifestaciones de ambos porteros a la hora de sacar a las dos jóvenes: sin actitudes violentas, frente a las discrepancias de los testigos de la Defensa o de la propia acusada por lo que pidió dos años de prisión para la acusada y la libre absolución del portero al no quedar constancia de que le hubiera causado lesiones a la chica. Una petición a la que se sumaba la Acusación Particular que también aludió a la ausencia de veracidad de algunos testigos y la actitud violenta y desproporcionada de la acusada, para quien la Defensa solicitó la absolutoria al no quedar probado que la lesión en la mano se la produjera una de las patadas de su patrocinada.





