Visto para sentencia ha quedado el juicio contra R.B.y B.A. acusados de un delito de hurto que se produjo el pasado 10 de febrero sobre las 6.30 horas cuando ambos fueron sorprendidos por agentes de la Policía Nacional manipulando una motocicleta sin el permiso de su legítimo propietario, quien la había estacionado el día antes en las inmediaciones de su vivienda, en la barriada Juan Carlos I.
El Ministerio Fiscal pide para B.A. una multa de 3.600 euros que en el caso de R.B. quedarían en 2.400 al concurrir el atenuante de discapacidad intelectual. Los hechos ocurrieron sobre las 6.30 cuando B.A. le pidió a R.B. que le abriera el portón de su vivienda, sita en la barriada citada anteriormente, para recuperar una moto que había dejado en su interior. Tras acceder a su petición, y según declaró R.B. en la vista oral, B.A. comenzó a desmantelar el ciclomotor justificando esta acción en la pérdida de las llaves, lo cual le impedía arrancarlo. En ese momento se personaron en el lugar dos agentes de la Policía Nacional que procedieron a la detención de ambos acusados.
R.B. negó cualquier amistad con el otro acusado, asegurando que su única relación era de vecindad y dijo desconocer cómo había llegado la moto al portón.
Por su parte, B.A. reconoció haber manipulado la moto para arrancarla, aunque dijo no recordar dónde la había conseguido ni nada de lo que hizo esa noche.
Los agentes de la Policía Nacional que intervinieron en la detención declararon que al personarse en la barriada vieron a R.B. en actitud vigilante en el portón y que al constatar la presencia policial hizo una señal a alguien que se encontraba en el interior. Al entrar en el inmueble comprobaron que B.A. había manipulado el ciclomotor, que presentaba el bloqueo partido y los cables cortados, por lo que procedieron a la detención de ambos.
Tras identificar la titularidad de la moto, los agentes se dirigieron a la vivienda del propietario quien confirmó que el día anterior había dejado aparcada la moto cerca de su vivienda.






