La Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos (FPAV) lo tiene claro: un encuentro con Juan Vivas es la única manera de terminar con la incertidumbre que acecha en lo que a la gestión de las Brigadas Verdes se refiere en Ceuta.
En rueda de prensa encabezada por el presidente de la FPAV, Francisco García Segado, y el secretario y tesorero, Manuel Jesús Díaz, la entidad vecinal ha expresado la profunda preocupación e incertidumbre que viven por la falta de información, coordinación y recursos con respecto al futuro de las Brigadas Verdes, cuya gestión, según indican desde la ciudad, cesaría por parte de estos el próximo 31 de diciembre, pasando esta a dependencias municipales.
El objetivo principal
El objetivo principal del encuentro entre la FPAV y los medios de comunicación tenía una meta clara: exigir una reunión urgente con el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, con quien aseguran llevan intentando contactar desde hace dos años, sin éxito.
Tanto García Segado como Díaz sostienen que el gobierno local ha incumplido sus promesas sobre la municipalización de las Brigadas Verdes y que ha dejado en una incertidumbre total a quienes todavía las gestionan.

Al límite
La Federación se encuentra al límite de sus capacidades administrativas, financieras y operativas. No tienen recursos, el presupuesto apenas da para cubrir nóminas y no existe margen económico para dotar a la entidad de herramientas.
Esto ha desembocado incluso en sanciones administrativas (multas) por falta de dotaciones como extintores, ruedas en buen estado, etc. “Ellos hacen su trabajo, somos nosotros quienes no tenemos para cubrir los recursos necesarios para cumplir la normativa”, afirma el presidente.
Exigencias cada vez mayores
Además, las exigencias son cada vez mayores. “Donde antes nos pedían un papel, ahora no piden un libro”, trasladó García Segado alegando que “cada vez estamos menos preparados para llevar esa gestión. Entonces, hemos solicitado que se ponga un gerente con nosotros y que ese gerente haga el trabajo que verdaderamente tienen que hacer”.
El presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos inició sus declaraciones recordando que la Ciudad lleva “un año y pico” anunciando que las Brigadas Verdes pasarían a depender directamente del ayuntamiento, y que la documentación necesaria “para estas fechas ya debería estar completa”. Sin embargo, ha afirmado que “a día de hoy” no tienen noticia alguna del proceso.
Incremento de tareas
La situación se agrava por el incremento constante de tareas, unas tareas que no se ajustan al motivo real de la creación de las Brigadas Verdes: satisfacer las necesidades reales de las barriadas.
“Cada vez nos están mandando más trabajo que no nos correspondía en un pasado: pintar playas, trabajar con camiones, retirar graffitis… Se nos ha ido un disparate en pintura”, denuncia García Segado.
También ha recordado que, mientras las brigadas ejecutan trabajos para los que no cuentan con medios suficientes, otras empresas realizan tareas que en un pasado realizaban ellos, como la poda, creando distorsión en sus quehaceres.
Una situación económica insostenible
La FPAV ha hablado también de números, exponiendo la crítica situación que enfrentan este 2025 con un presupuesto de 4.183.099 € para nóminas, uniformes, herramientas, vehículos, recursos e imprevistos.
Este presupuesto, indican, “es insuficiente para una plantilla de más de cien trabajadores”.
Sin recursos
“Hoy entra un vehículo al taller, da dos vueltas a Ceuta y a la tercera vuelve a estar averiado”, denuncia. Y la compra de materiales es prácticamente inviable. “Llevamos más de tres meses sin comprar una brocha”, añade Díaz, quien subraya que incluso la ropa de invierno de los trabajadores sigue sin adquirirse.
Otro de los grandes problemas es la creciente carga burocrática. La FPAV asegura que las exigencias de Intervención, Tesorería y otros departamentos municipales son cada vez mayores y más complejas.
“Somos siete personas y cada vez estamos menos preparados para esta gestión”, afirman.

¿Continuar o no continuar?
García Segado ha confirmado que la intención de la federación es dejar la gestión de las Brigadas Verdes a partir del 1 de enero, a menos que la Ciudad aporte una solución seria tras una negociación real.
“Si merece la pena aguantar un año más y se abren las puertas para dialogar…”. Aun así, deja claro que no buscan más dinero, pues ellos, aseguran, no salen beneficiados de esta partida. Su intención es obtener claridad y responsabilidad institucional, terminando con la incertidumbre que asola el futuro de las Brigadas verdes.
La municipalización: el objetivo
Manuel Jesús Díaz insiste en que el objetivo principal sigue siendo la municipalización de las Brigadas Verdes, como se prometió hace más de un año.
Lo que reclaman es un proceso marcado por la comunicación: “saber dónde entregar la maquinaria, qué documentos aportar, cómo hacer el traspaso y en qué fecha se hará efectivo”. “No puede ser que solo nos llamen para decirnos que vayamos a pintar el polígono o arreglar el monte”, lamenta, sin saber hasta cuándo tienen que continuar su trabajo y qué poder tienen para sancionar o seguir dando órdenes a los trabajadores.
“Queremos decir la verdad”
Ambos miembros de la FPAV han coincidido en que no pueden seguir dando explicaciones cargadas de incertidumbre a los trabajadores, quienes viven en un estado continuo de inseguridad laboral. “No queremos seguir diciendo una cosa un día y otra al siguiente. Queremos decir la verdad”, afirma Díaz.
Desde la Federación no cierran la puerta a seguir gestionando las Brigadas Verdes si se llegara a un acuerdo con la Ciudad, pero para ello sería necesaria una audiencia con la mayor autoridad del gobierno local, Juan Vivas, un encuentro del que todavía ni suenan campanas a lo lejos y que llevan esperando 2 años.






No hay tanta tarta para todos