Año 2026. Inteligencia Artificial, futuro, tecnología, modernidad. Y entre todas estas cosas asoma lo que no debiera, una barriada que pide alumbrado público. A más de uno se le debe caer la cara de vergüenza por permitir que los vecinos de Arcos Quebrados lleven meses solicitando algo tan básico como tener luz en la calle.
Avisaron, ya antes de Navidad, que tenían miedo de que algo pudiera suceder. Y pasó, vaya que sí pasó.
A los intentos de robo a trabajadores se sumó un atraco consumado a un taxista. Después llegaron los disparos. La oscuridad atrae a quienes se mueven al margen de la ley, los vecinos tienen miedo de salir a la calle y de dejar que sus niños pasen las horas en convivencia, jugando, disfrutando de su barrio.
Los vecinos se han unido para reclamar a las autoridades que les atiendan. Resulta vergonzoso que en una tierra en la que se aspira a cuantiosas modernidades haya zonas que carecen de lo más básico y puedan seguir en esas condiciones semanas y meses sin que parezca que a nadie importe.
Hay cosas que no deberían suceder porque existe un personal de mantenimiento, unos encargados de controlar que las cosas simplemente funcionen.
La queja de Arcos Quebrados se extiende a otros puntos, a otros núcleos residenciales que han visibilizado la falta de luz reclamando que las autoridades muevan ficha. Pero no lo hacen y esto, además de indecente, es un insulto al avance, a la modernidad, a ese futuro verde, azul e inteligente que tanto se vende. Un futuro negro en Arcos Quebrados que sirve de amparo para los delincuentes.






