La tarde noche del 12 de marzo de 2020 la Delegación del Gobierno en Ceuta acogía una reunión urgente ante la decisión de Marruecos de cerrar sus puertos, aeropuertos además de la frontera del Tarajal y los pasos que le comunicaban con Melilla. Una decisión que forzaba a España a hacer lo mismo. La delegada Salvadora Mateos sentó a su vera a los máximos responsables de las fuerzas de seguridad para activar un operativo que hasta esa fecha habría sido impensable: echar el cierre a un paso que, cada mes, ha ido acogiendo una prórroga que dura ya dos años.
Durante este periodo se han hecho anuncios, todos erráticos, sobre una hipotética apertura del paso. Incluso medios nacionales que dicen beber de las mismísimas fuentes informativas que parten de la casa de Mohamed VI se arriesgaron a dar fechas concretas. Ninguna se cumplió.
Dos años, 730 días y miles de personas que se vieron obligadas a romper todos sus lazos. Al otro lado del Tarajal quedan pocas transfronterizas que aún reciben dinero de sus empleadoras. La amplia mayoría cursó baja en la Seguridad Social y rompió para siempre sus relación con hogares en los que habían estado, en muchos casos, toda una vida. A este otro lado queda un puñado de hombres y mujeres que cada lunes se concentra en la plaza de los Reyes y que han sido testigos de la pérdida de familiares y amigos a los que no han podido despedir. Precisamente este domingo, con motivo de los 2 años de clausura del Tarajal, se concentrarán a las diez de la mañana en el corazón de Ceuta para visibilizar su situación, instando a quienes quieran participar a que lo hagan. Su grito constante es la única reminiscencia que queda de lo que fue aquello, de lo que era Ceuta antes de que Tarajal cerrara. A la clausura de muchos negocios se sumó la reconversión de otros para aguantar su presencia en los polígonos fronterizos. Y Ceuta, o mejor dicho, su Gobierno tuvo que buscar las bases para perfilar alternativas a la dependencia económica que se mantenía, en buena parte, de la actividad comercial con el vecino país.
Tras dos años de cierre la pregunta del millón es cuándo volverá a abrir y de qué manera. Delegación del Gobierno tiene claro que lo hará con una arquitectura de seguridad bien distinta a la que existía y con una capacidad de control documental que evite la entrada de personas carentes de papeles y que registre a todos los que cruzan y salen mediante el reconocimiento facial, clave en la futura frontera inteligente todavía en proceso.
Interior tiene previsto el plan del que echara mano cuando por fin se anuncie, con la oficialidad debida, la apertura del paso y todo vuelva a ser, solo en parte, lo que era.
Los vecinos de Arcos Quebrados queremos hacer pública nuestra preocupación por la situación que vivimos…
Vecinos de la barriada del Príncipe Alfonso, en Ceuta, han denunciado disparos con arma de…
Hoy me siento profundamente orgulloso de los ceutíes. En los momentos difíciles es cuando realmente…
Se ha confirmado de manera oficial el aplazamiento del partido internacional que estaba previsto para…
El Partido Popular (PP) ha trasladado la crisis de Ceuta al corazón de Europa, denunciando…
La ministra de Infancia, Sira Rego, ha adelantado en una entrevista concedida a El País,…