Pendientes de un infierno El Tarajal lleva siendo toda la vida una bomba de relojería. Genera todos los debates que ustedes quieran, pero nadie es capaz de ponerle una solución definitiva. Y así estamos todos, como patos mareados, sometidos a lo que se determine en una línea de la vergüenza, de la humillación que solo sabemos coronar con un cartel de ‘Bienvenidos a Ceuta’. Qué ridículos somos.
Cuando Marruecos quiera esto funcionará, nos dicen. Es un hecho que vemos a diario y que incide directamente en que la frontera fluya o se convierta en escenario de tragedias contenidas por pequeños milagros.Vivimos pendientes de precipitarnos al infierno. Y parece que hasta nos gusta.
Ayer pudo haber ocurrido una tragedia. Avalanchas, porrazos, personas a punto de ser aplastadas o pisoteadas, una frontera cerrada (joder, ¡que hasta nos hemos acostumbrado a eso!)... toda una frontera sur de Europa que parece la caca del wasa porque la abren y la cierran cuando lo quiere, como lo quiere y de la manera que quiere el vecino país. Hoy se traga o no se traga... depende. Ya les digo, la caca del wasa. Ya hace tiempo que nos acostumbramos a perder unos cuantos kilómetros de la ciudad.
No, no me refiero a los que ya vamos perdiendo en el perímetro fronterizo, donde Marruecos gana terreno ocupando las líneas invisibles que Interior hace prevalecer como fronteras cuando quiere. Me refiero a las propias dimensiones de una ciudad que ha dejado que todo su entorno fronterizo se pierda de mala manera, hasta el punto de resultar fantasmagórica.
Pero parece que nos da igual todo esto. Aquí nos traen a una comitiva de senadores para que conozcan y dialoguen sobre la extrapeninsularidad y las especificidades y en vez de reunirse en el Tarajal, se reúnen en la sede del PP y son recibidos por un presidente de la Ciudad que parece haberse quedado, cual disco rayado, en los discursos de la Ceuta bonita y pinturera, ejemplo de patriotismo y de convivencia.
O nos ha dado a todos el viento de Levante hasta dejarnos atontados o se están riendo de todos nosotros. No lo entiendo. Es como si a golpe de temporales nos hubiéremos acostumbrado a ver todo esto normal. Pues no lo es.
Ni las avalanchas, ni el tercermundismo, ni que nos cierren la frontera, ni que las urgencias estén saturadas por los efectos de las avalanchas, ni que no haya ambulancias porque todas han ido al Tarajal y la Policía Nacional se tenga que transformar en particular servicio de emergencias... Es que nada de esto es normal. Pero parece que nos quieren insinuar que lo es hasta que, quién sabe, terminemos creyéndolo. ‘Ceuta es así’. ¿No lo va a promocionar José Mercé? Hombre 100.000 euros va a costar que lo diga, que se lo crea, que lo cante, que lo visione y que se le aplauda. Ni un euro más ni uno menos.
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