El balón llega a las manos de Michael Jordan y quedan apenas unos segundos en el cronómetro. Utah Jazz acaba de ponerse por delante y el ‘Delta Center’ contiene la respiración. El ‘23’ de Chicago avanza, se planta ante Bryon Rusell y anota uno de los lanzamientos más icónicos de la historia del baloncesto. Se acabó la final. La imagen termina con ‘Black Jesus’ levantando los brazos y con su sexto anillo en el bolsillo.
Esta escena probablemente se le haya pasado por la cabeza a Pedro Sánchez en estos momentos. Con un reloj político apretando, con una izquierda anémica y un último tiro con el que pretende cambiarlo todo.
El presidente del Gobierno ha encontrado su ventana de oportunidad, su espacio sobre el que cuadrarse para lanzar. El panorama actual en España, candente por la situación de la vivienda, ha provocado que el líder del Ejecutivo se lance a la desesperada y deseche los nueve meses de legislatura que todavía le restaban a su mandato.
Ceuta, Adamuz o los innumerables casos de corrupción acorralan al partido, pero estos asuntos no ocupan el primer puesto en el orden informativo nacional. En el foco está la vivienda y sobre ese eje el PSOE quiere alcanzar el que sería su tercera presencia consecutiva en el Gobierno de la nación. Sánchez desea con ansia el magistral ‘Three-peat’ de Jordan y los Chicago Bulls. No tiene preferencia entre el del 91-93 y el 96-98.
29 de noviembre. Esa es la fecha en la que se jugará el partido que decide todo el recorrido de un país durante, al menos, los próximos cuatro años. Los que hasta ahora han sido sus compañeros en el Congreso tampoco atraviesan su mejor momento: Rufián no lo ve claro y el embrionario Frente Amplio acaba de salir bruscamente de la incubadora.
Sin embargo, si algo ha demostrado Sánchez es ser un ‘killer’ y un animal político diferente. El momento de anotar es ahora, ya que en los siguientes meses se avecinan nuevos capítulos oscuros para el partido.
Sin un apoyo convincente de sus compañeros en el parqué y con unas encuestas que barren buena parte de las esperanzas socialistas, el presidente del Gobierno se dispone a lanzar un tiro milagroso. De encestarlo, dejaría incluso en anécdota el de Michael Jordan. Sánchez va a disparar desde la mitad del campo y va a hacerlo atosigado por el mismísimo Shaquille O’Neal. Pero hay espacio, hay oportunidad.
La campaña electoral arrancará el 13 de noviembre, pero para el presidente el partido acaba de comenzar. Más de cincuenta días en los que Sánchez hará todo lo posible por olvidar Ceuta, dejar atrás los casos de corrupción y además de ello, encestar un tiro ganador que le permita mantenerse en el cargo. El balón ya está en sus manos.






